El nuevo mapa del diseño
Te presentamos la guía de viaje para visitar 10 de los rincones más espectaculares del planeta.
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  • Osaka

No es ninguna coincidencia la abundancia de edificios en Osaka, pues se acudió a ellos debido al rápido incremento de la población. Sin embargo, los arquitectos vieron en esto una oportunidad para vestir la ciudad de diseño. Arquitectónicamente, el paisaje urbano está poblado por estructuras millonarias de estética casi futurista, como el Museo Marino, así como por un gran número de rascacielos y complejos comerciales subterráneos. A pesar de su constante evolución, Osaka conserva edificaciones milenarias, como su icónico castillo, el cual contempla la creciente jungla de vidrio y metal. La búsqueda incansable por ajustarse al estilo de vida moderno se mezcla con el toque tradicional de Japón. Vale la pena visitar el Teatro Nacional Bunkaru y el Callejón Hozenji Yoko.

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  • Dubai

Se trata de la capital del lujo y la fastuosidad del mundo. La ciudad más visitada de los Emiratos Árabes Unidos es el centro de las excentricidades arquitectónicas más famosas alrededor del mundo. Billones de dólares han sido invertidos para construir edificios inteligentes, rascacielos interminables, hoteles acuáticos y, por supuesto, islas artificiales. La pregunta es, ¿qué no vale la pena visitar? Podemos empezar el recorrido por el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, el primer hotel submarino Hydropolis, o el Dubai Mall, el centro comercial más extenso del planeta. Nota: en Dubai todo está regido por “go big or go home”.


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  • Mumbai

Es otro de los destinos que recibe influencias europeas, sin embargo, la incorporación de elementos hindués tradicionales hace de sus estructuras ejemplos únicos del contraste cultural y estético entre continentes. Dos de los monumentos de la ciudad, la Terminal Ferroviaria de Chhatrapati Shivaji y los templos de la cueva de Elephanta, forman parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Además, la antes conocida como Bombay también es rica en rascacielos, ya que económicamente es la más sobresaliente del país. El nuevo diseño de esta ciudad apuesta por los colores (característica predominante en todo el país), la madera y las formas orgánicas.

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  • Beijing

No cabe duda de que desde la Ciudad Prohibida, los nativos de esta sede de diseño siempre destacaron por su innovación en cuanto a edificación. Actualmente, algunos de los rascacielos presumen formas incomprensibles y aparentemente imposibles, mientras que el diseño del mobiliario es de los más aplaudidos del país —como Robert Kuo o Casa Pagoda—, ostenta líneas simples y orgánicas con destellos del clásico rojo y negro energizante sin caer en lo kitsch. El balance perfecto entre lo moderno y lo tradicional, lo suntuoso y lo simple, así como los neutros y las tonalidades destellantes, colocan a Beijing en nuestra lista. No pueden dejar de visitar el showroom de Haworth, así como el Centro Nacional para las Artes Escénicas y el Estadio Nacional de Beijing.

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  • Amsterdam

La capital de los Países Bajos es conocida internacionalmente por ser un efervescente epicentro cultural. Su prodigioso centro histórico, rodeado por una serie de canales semicirculares, fue construido en los siglos XVI y XVII y alberga joyas arquitectónicas como el Palacio Real, de estilo neoclásico, y el Rijksmuseum, hogar de las obras más destacadas de Rembrandt. La sencillez y la espontaneidad son características notables de su arquitectura y diseño actuales, resultado de una sociedad tolerante y abierta que valora la individualidad. La actitud funcionalista y calvinista de su pasado, la influencia del movimiento De Stijl de los 90, y la franqueza de contemporáneos como Gerrit Rietveld y Marcel Wanders forman una interesante composición que atrae la mirada de los amantes del diseño hacia Amsterdam. 

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  • Oslo

En el siglo XIX se erigieron importantes edificios que hoy conforman el casco antiguo de la capital noruega, como el Palacio Real, el Storting y el Teatro Nacional. Sin embargo, creando un juego de contrastes, estas joyas históricas cohabitan con obras arquitectónicas de otros periodos, como la vanguardista Ópera de Oslo, de Snøhetta; la Villa Stenersen, la obra noruega más importante del funcionalismo creada por Rolf Stenersen; el Museo de Arte Moderno Astrup Fearnley, de Renzo Piano, y el barrio de Vulkan, muestra de la ideología del diseño escandinavo. Ubicado en un área anteriormente industrial, la arquitectura respetuosa con el medio ambiente define a Vulkan, que alberga empresas, colegios, hoteles, centros culturales y más. En Oslo, el respeto por el entorno no es una moda, sino la filosofía y forma de vida de sus habitantes.

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  • São Paulo

La diversidad de pueblos que se han unido a lo largo de la historia de “la ciudad que no puede parar” moldearon el estimulante pulso que la distingue. Su panorama urbano destaca a nivel mundial, ya que São Paulo es la ciudad con más rascacielos, después de Hong Kong y Nueva York. El edificio Copan, de Oscar Niemeyer, en forma de ola, y el modernista Museu de Arte de São Paulo, erigido por Lina Bo Bardi, son algunos de sus mayores hitos. São Paulo es conocida por sus numerosos bosques urbanos, como el Parque Ibirapuera, y el Estadual da Cantareira, que embellecen las regiones pobladas. Los hermanos Fernando y Humberto Campana, por su parte, probablemente los diseñadores más reconocidos de Latinoamérica, ejemplifican las creaciones vigentes de la región: objetos artísticos creados con franqueza y sencillez.

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  • Melbourne

Esta capital del diseño es conocida como la “Ciudad Jardín” debido a la gran cantidad de zonas boscosas que tiene. El arte callejero que colorea sus muros se ha hecho cada vez más popular, y ha sido listado como una de sus principales atracciones. La metrópoli verde es admirada también como una de las grandes ciudades de la Época Victoriana y por su agitada vida urbana, la cual se desarrolla en un magnífico escenario de edificios del siglo XIX y XX. El clima templado, el estilo de vida al aire libre y las diversas influencias culturales le otorgan un carácter fresco y relajado a los melburianos, que se ve reflejado en el diseño industrial. Para empaparte de sus trazos desenfadados visita el estudio de Johnny Chamaki o el de Grant y Mary Featherston.

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  • Los Ángeles

Desde lo clásico y elegante hasta lo moderno y amorfo, las vistas de la ciudad de las estrellas presentan algunos de los más grandiosos edificios del mundo, diseñados por arquitectos brillantes, algunos de los cuales han sido reconocidos con el Premio Pritzker. ¿Necesita más razones para ser capital? El diseño de Los Ángeles retoma tendencias de mediados del siglo pasado y las adopta en el interiorismo. En cuanto a arquitectura, puede observarse de todo, desde el imponente Museo J. Paul Getty, con revestimentos de travertino y la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, diseñada sin ángulos rectos, hasta el Walt Disney Concert Hall con las distintivas alas de viento de Gehry. Las altas dosis de estilo de la ciudad no se limitan a una tendencia y el denominador común es la vanguardia.

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  • Montreal

Esta ciudad francófona canadiense es uno de los principales centros culturales de Norteamérica, ya que acoge acontecimientos internacionales como el Festival de Jazz de Montreal, uno de los mayores del mundo. En la última década, ha destacado por su diseño y arquitectura, pues sus calles se han colmado de cafés, restaurantes, teatros y galerías con una estética vanguardista y expresiva. El Boulevard Saint-Laurent es una muestra de su diversidad cultural; ahí están localizadas comunidades portuguesas, griegas, judías, rusas, ucranianas y latinoamericanas. Asimismo, Rue Sherbrooke es un paseo imperdible por sus lujosas tiendas y galerías de arte. La plaza Jacques-Cartier, el gran domo de la Biosphère y el interior de la Basílica Notre-Dame indudablemente te cautivarán.