La arquitectura generosa de Pueblo Serena
Los entresijos del diseño de Pueblo Serena: Carranza y Ruiz Arquitectura sorprenden en Monterrey.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/51/serena1_8368_615x.jpg

Arquitectura: Alex Carranza y Gerardo Ruiz

Paisajismo: Claudia Harari y Silverio Sierra

Los arquitectos Alex Carranza y Gerardo Ruiz se ha consagrado como una de las más importantes figuras del diseño y la arquitectura por su particular estética. El espacio comercial Pueblo Serena en Monterrey, es un ejemplo de ello por su visión y sensibilidad en su desarrollo. “Nunca nos habíamos encontrado ante un desafío tan grande y apasionante como Pueblo Serena y, sin embargo, es un caso atípico; aunque supervisamos toda la obra, no la construimos. El propietario estableció su propia constructora porque para emprender un proyecto de esta magnitud fue necesario contar con un ejército de especialistas y con la intervención de más de 350 empresas”.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/51/serena2_9908_1365x.jpg

La propuesta nace cuando el dueño buscó a la firma, quienes tenían como reto el emplear a la iglesia como el núcleo de Pueblo Serena. "Hubo un concurso para la primera etapa, que incluía dos cuerpos muy grandes, el primero con el supermercado y los cines, y el segundo, un edificio de estacionamientos. Propusimos unirlos mediante un pórtico traslúcido de triple altura, soportado por las seis primeras columnas-árbol. Así nació un entorno nuevo en el que ligamos los dos espacios por medio de un espectacular techo entramado con lámina perforada que además de proteger, aumentaba el área comercial. Ganamos el concurso, y desde que nos dieron el proyecto supimos que íbamos a hacer la siguiente etapa, porque la idea de los inversionistas era dar uniformidad al conjunto".

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/51/serena_5485_1800x.jpg

Al principio, lo único que había era un encino de 200 años que se convirtió en el punto cero. A partir de éste se hicieron los primeros trazos con Brad Nelsen, los inversionistas, y los paisajistas Claudia Harari y Silverio Sierra. Aunque originalmente se consideró designarlo Plaza Serena, el cambio de nombre obedeció a que fue concebido como un antiguo pueblo colonial mexicano —con la iglesia como eje primordial, compartiendo espacio con los tianguis y los eventos de la comunidad que se celebran en sus espacios abiertos— en donde se conjugan las necesidades del espíritu con el comercio y el recreo. A Pueblo Serena lo hace único la relación entre el espacio construido y el espacio libre. No creo encontrar en otro sitio comercial esta generosidad de espacios que son un regalo para la comunidad.