• Casas
  • Katia Albertos
  • 07|06|2017
Regreso al ORIGEN
César Cervantes Tezcucano devuelve el esplendor a la Casa Pedregal, concebida por el maestro de la arquitectura emocional mexicana, Luis Barragán.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/23/casa_pedregal_1_8406_615x.jpg

Arquitectura Luis Barragán
Restauración Jorge Covarrubias y César Cervantes Tezcucano

Adentrarse en el Pedregal de San Ángel es, en muchos sentidos, transportarse a las décadas de 1940 y 1950, cuando esta zona del sur de la Ciudad de México fue concebida por las mentes maestras de los arquitectos y artistas más reconocidos del momento. Por ello, resulta imposible comprender este proyecto de urbanización, que hasta la fecha se mantiene como uno de los más importantes y exclusivos de la ciudad, sin tomar en cuenta las aportaciones de Max Cetto, Antonio Attolini, Francisco Artigas, Diego Rivera, Gerardo Murillo “Dr. Atl” y, por supuesto, Luis Barragán.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/23/casa_pedregal_2_9462_1365x.jpg

Con la llegada del siglo XXI, el Pedregal se vio afectado por la visión de una arquitectura más “práctica”, en la que las grandes casas que se integraban con la naturaleza de la zona mediante amplios jardines poco a poco dejaron de tener cabida para dar paso a conjuntos habitacionales horizontales. Sin embargo, hay quienes se mantienen firmes en la defensa de estos tesoros arquitectónicos, como César Cervantes Tezcucano, quien adquirió la Casa Pedregal, creada por Luis Barragán, cautivado por su valor emocional y su riqueza estética. “Llevo 10 años investigando y estudiando a Luis Barragán y su principal proyecto profesional, que fue precisamente el Pedregal de San Ángel. Dicho estudio me llevó a la casa, a buscar rescatarla”.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/23/casa_pedregal_3_5988_1365x.jpg

Durante el año que duró el proceso de adquisición, el ex coleccionista de arte se mantuvo en comunicación con los dueños anteriores, contactó a colaboradores y amigos del renombrado arquitecto y realizó varios viajes a Suiza con el fin de visitar la Fundación Barragán, para contar con toda la información necesaria antes de iniciar la restauración del inmueble junto con Jorge Covarrubias. “La intención siempre fue regresarla al estado original en el que Barragán la entregó a la familia Prieto, en 1951. No hubo modificaciones de ningún tipo, fue un proyecto en el que trabajamos investigadores, arquitectos, restauradores y arqueólogos”, explicó. Incluso la selección de mobiliario ha procurado devolver a la residencia su esplendor de origen. “No hay piezas que no correspondan al estado original de la casa. Quizá una o dos que son complementarias o que estaban consideradas inicialmente y nunca llegaron a estar. Este es el caso del piano, que siempre estuvo previsto donde ahora está”.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2017/23/casa_pedregal_4_3625_1800x.jpg

Sin buscar que la residencia adquiriera una personalidad de museo, Cervantes Tezcucano optó por habitarla para explorar su carácter práctico y funcional. “El conjunto es una obra maestra con extraordinarios espacios perfectamente articulados y vinculados. Habitarla es, materialmente, el privilegio más grande que se puede tener y los privilegios sólo existen con responsabilidad”, aseguró. Desde hace una década, Cervantes Tezcucano colabora con el Proyecto Pedregal, a fin de resguardar, preservar y regenerar la arquitectura del Pedregal de San Ángel. “Mi principal función es generar conciencia y sentido de comunidad. Sólo así lograremos dar valor a nuestro barrio, a sus parques y áreas públicas, a sus calles y su incomparable arquitectura, de la cual cada día quedan menos ejemplos sin ser demolidos o alterados irreversiblemente. Generar cultura debe ser el compromiso principal de cualquier individuo”.