Un espacio para el arte en Oaxaca
La Fundación Casa Wabi reúne arte, arquitectura y naturaleza alrededor de un compromiso sustentable entre artistas y locales.
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Arquitectura por Tadao Ando

Impulsar la colaboración y el compromiso social a través de las artes. El objetivo de la Fundación Casa Wabi es ambicioso, pero día tras día, todas las personas que contribuyen a los proyectos desarrollados prueban que está a su alcance.

Nacida en 2014 por iniciativa del artista mexicano Bosco Sodi, la fundación tiene su sede principal en la costa oaxaqueña, lo que permite acercar a los artistas residentes con las comunidades de la zona. Diseñado por el famoso arquitecto japonés Tadao Ando (ganador del premio Pritzker en 1995), consta de seis estudios-dormitorios, varios espacios de usos múltiples, una sala de proyección y un jardín de más de 27 hectáreas. 

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“La construcción mira directamente al Océano Pacífico, compartiendo 550 metros de costa sólo con la impresionante playa. Con esa generosa amplitud de terreno, he creado un muro de concreto de 312 metros de largo por 3.6 metros de altura. Éste crea una separación horizontal entre los programas públicos en el lado norte y la sección privada en el lado sur”, comentó el arquitecto Tadao Ando.

El nombre de la fundación se basa en el concepto japonés “wabi-sa-bi”, que significa el arte de buscar la belleza en la imperfección y en la profundidad de la naturaleza, y está basado en una visión del mundo centrada en la aceptación de lo efímero.

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Enfocado en generar espacios de diálogo e impulsar el bienestar social apoyándose en la sustentabilidad, el proyecto cuenta con un pabellón destinado al programa de barro que fue diseñado por el arquitecto portugués Álvaro Siza (Pritzker 1992), en donde el arquitecto japonés Kengo Kuma concibió un huerto, un gallinero y un invernadero. El mexicano Alberto Kalach creó un jardín botánico de 27 hectáreas —para preservar las especies de la zona y educar—, así como un pabellón abierto en la playa construido con materiales naturales que invita a contemplar y meditar.

Al ver las cifras, el éxito del proyecto es evidente: cerca de 100 artistas de 21 países ya desarrollaron más de 80 proyectos beneficiando a dos mil 500 habitantes de 11 comunidades de la costa oaxaqueña.

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Además de Casa Wabi, Casa NaNo —situada en un barrio tradicional en Tokio— da la oportunidad a jóvenes artistas mexicanos de acercarse a la cultura japonesa contemporánea. Finalmente, la Fundación Casa Wabi cuenta también con dos espacios de exposición: uno de 460 metros cuadrados en Puerto Escondido, Oaxaca, y otro de 45 metros cuadrados en la Ciudad de México. Propuestas artísticas, un espíritu de colectividad y compromiso sustentable son los fundamentos de este proyecto mexicano que vale la pena conocer, experimentar y valorar.