• Casas
  • Laura Rodríguez
  • 10|04|2017
Arquitectura mexicana MEMORABLE
Una vez más, Francisco Elías nos sorprende con su visión multidisciplinaria en este singular proyecto residencial.
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Arquitectura: Francisco Elías

Pedregal House fue diseñada para un joven matrimonio que decidió comprar una residencia en Jardines del Pedregal, una de las colonias más tradicionales del sur de la Ciudad de México, donde la pareja creció. Para el diseño de interiores y el paisajismo contrataron al arquitecto Francisco Elías y a su equipo, con el fin de conjuntar la arquitectura moderna y las tendencias actuales. El director de Studio Francisco Elías era perfecto para esta labor, pues se caracteriza por realizar obras que define como “trajes a la medida”. En este caso, se trató de un hábito neoecléctico contemporáneo. Para el  interiorismo partió de las necesidades de sus clientes, quienes solicitaron que realizara un proyecto único. Ahí surgió el principal reto para el proyectista, quien inspirado en una pieza de arte del artista cubano Nelson Jalil,  trasladó sus tonos en los toda la vivienda. Así, estableció un esquema alegre hecho específicamente para los niños.

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Entre las marcas seleccionadas para el mobiliario se utilizaron piezas de diseñadores jóvenes avant-garde de México, Italia, Francia, Inglaterra y Canadá. Los sofás amarillo y azul son de Moroso; la mesita de café es de Gabriel Scott; la mesa de centro, de Erba; las lámparas de esfera, de Lee Broom; los sillones clásicos son de Poltrona Frau; las luminarias, de David Pompa; los tapetes de Odabashian, y muchos de los elementos decorativos, de Richard Yasmin. Estas firmas fueron elegidas gracias a que sus objetos representan armonía, principio imprescindible para una arquitectura memorable: “Lo que más me importa es lograr que la experiencia quede grabada en la memoria; debe ser una composición que la toque y la construya”, comentó Elías. Por ello, también se demolieron los muros divisorios. En cuanto a las áreas exteriores, se realizó una oda a Luis Barragán en conjunto con el paisajista Eduardo Peón, quien estudió y recreó los principios de los jardines de lava por el arquitecto mexicano. Asimismo, se instauró una pequeña huerta. Todos los espacios fueron pensados para conformar un proyecto potente que marcará la infancia de los niños; lo importante es crearles valores tanto en el campo del arte como de la naturaleza.