Santuario de PLAYA
Ubicada frente a la bahía de Peconic, en Nueva York, esta residencia se armoniza con el ambiente natural que la rodea.
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Arquitectura: Studio Mapos

Después de completar con éxito las oficinas de Nueva York para una marca global de belleza, los fundadores de la firma le solicitaron al despacho Mapos que también les diseñara su retiro familiar frente a la bahía de Peconic, en Hampton Bays, Nueva York. Conocido por realizar soluciones arquitectónicas de forma sofisticada y funcional, Mapos aceptó construir el proyecto para los clientes y tomó la oportunidad como un gran reto, ya que además de que se trataba de un terreno desafiante, la familia solicitó una residencia moderna y a la vez acogedora que contara con las últimas tecnologías de sustentabilidad dentro de un diseño atemporal. “Se necesitó un esfuerzo considerable para acomodar esta casa en un terreno tan bajo, pero para lograr este objetivo las habitaciones interiores fueron construidas en la pendiente natural del paisaje”, comentó Caleb Mulvena, cofundador del despacho Mapos.
 

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Otra de las condiciones que los clientes le especificaron antes de empezar el proyecto fue que se utilizaran elementos y acabados naturales, por lo que el despacho americano decidió implementar materiales que, además de ser resistentes, envejecieran correctamente con la brisa de Hampton Bays. Por ello, se utilizaron maderas como el cedro, el roble blanco y las maderas de ipé nicaragüense recuperadas del huracán Otto. Caleb admitió que para Mapos, que no sólo se encargó de la arquitectura, también del diseño de interiores, de mobiliario y de paisaje, es importante desarrollar proyectos personales que vayan con la esencia de quienes lo van a habitar, por lo que la Casa Peconic tiene una influencia de los trabajos de Richard Serra y Andy Goldsworthy, dos grandes artistas muy admirados por la familia.

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La ubicación de la vivienda y el estilo de los propietarios también fueron aspectos importantes para la construcción y el diseño, ya que tanto en el interiorismo como en la arquitectura se puede percibir una esencia playera sofisticada y muy cómoda. “La propiedad tiene una expresión única, todas las piezas de mobiliario son prácticas y nada es muy lujoso, pero todo queda perfectamente con el estilo relajado de familia”, agregó Mulvena.

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Además de las cinco recámaras completas, una cocina, una sala de estar, un spa, un cuarto de juegos y una terraza, la vivienda familiar cuenta con una alberca olímpica y un techo con plantas, lo que garantiza que en el interior se mantenga un ambiente fresco todo el año. “El techo no sólo hace que la residencia se camufle con su entorno. Las plantas consiguen que el interior prevalezca fresco y, gracias a esta característica práctica, pueden prescindir del aire acondicionado y ahorrar energía”. Desde un principio, la familia dejó claro que el estilo desestresado que los caracteriza no permitiría que su refugio de descanso contara con elementos extravagantes ni lujosos, pero sí con vistas panorámicas a la bahía y un acceso directo al bosque que los rodea, por lo que no había necesidad de agregar ningún ornamento decorativo de más.