La casa más oscura en los Hamptons
Una increíble instalación de luz y un poco de taxidermia se combinan para hacer de "31 Pigeons" una joya residencial única, ocupada por el interiorista Pol Theis.
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Producción: Jayne Reid

Antes de seguir su pasión por el diseño de interiores, Pol, nacido en Luxemburgo, era un abogado corporativo radicado en París. En 2002, listo para dar el salto, se mudó a Nueva York y estableció su firma de diseño boutique P & T Interiors. El deseo por crear su propio refugio de fin de semana en el popular centro turístico costero de los neoyorquinos, llevó a Pol Theis a buscar un lugar cerca del océano que le permitiera darle un tratamiento fuera de lo convencional. Después de explorar por toda la área, Theis eligió un terreno junto al lago en Sag Harbor. Su entorno natural, con un estanque de lirios como bello punto focal, conquistó al luxemburgués.

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En colaboración con el arquitecto Thomas Warnke, el objetivo era crear una vivienda abierta para la familia y los amigos, y alejarse del trillado camino del estilo clásico de The Hamptons. “Quería sentirme como en una cómoda casa de campo, pero también me encanta la apariencia de los lofts de Manhattan. Al final encontré una solución que incorporó ambas estéticas”, compartió Theis. La consideración hacia la naturaleza también resulta evidente en todo el diseño, y da la sensación de que el interior y el exterior están en constante diálogo. Además de esto, es su peculiar y divertida personalidad la que hace de 31 Pigeons algo especial. La más notable de estas colecciones es la que da nombre a la vivienda: una dramática instalación conformada por 31 palomas disecadas que cuelgan del techo de la sala de estar.

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Los espacios habitables de la propiedad están muy bien pensados y combinan a la perfección una paleta minimalista de materiales: cristal, madera y concreto. Theis diseñó dos “módulos” estilísticos unidos por la entrada principal y separados por un patio angosto y aislado. Primero está el área pública, con un toque masculino, urbano y contemporáneo. La cocina, la sala y el comedor se encuentran en este ambiente abierto, aunque también puede dividirse mediante muros corredizos para crear atmósferas más íntimas. En la sala de estar hay un enorme sofá tipo isla en donde la gente puede ver hacia la televisión, la piscina exterior, la chimenea de doble cara o la mesa del comedor. También, Theis concibió un espacio abatible para que la televisión esté escondida bajo el piso cuando no estuvira en uso. “Odio ver cuadros negros en las paredes”.

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La luz natural fluye gracias a las ventanas de piso a techo enmarcadas en acero que se abren hacia el entorno natural. En los espacios privados, las habitaciones principales flanquean los dos cuartos de huéspedes, cada uno con una apariencia distinta. “Ésta no es una casa de campo ni una extensión de una vivienda urbana, sino que integra ambas ideas en una residencia de ciudad y de campo. Desde el diseño del paisaje hasta el exterior del inmueble y la elección del mobiliario, 31 Pigeons está hecha a la medida para ajustarse a mi estilo de vida”.