• Casas
  • Laura Rodríguez
  • 17|11|2016
Arquitectura para convivir
En Talpalpa, el arquitecto Andrés Escobar concibió una residencia en medio del bosque cuya composición se mimetiza con el entorno.
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Localizado a hora y media de Guadalajara, Tapalpa es un municipio que gracias a su belleza, calidez y paisajes naturales es considerado Pueblo Mágico, por esta razón los tapatíos buscan tener un hogar de descanso en esta región. Ejemplo de ello lo encontramos en la Casa PE, diseñada por Andrés Escobar y su firma Taller Arquitectónica para dos familias. Para lograrlo, el creativo y su equipo de trabajo decidieron realizar una propuesta en la cual las áreas sociales son los únicos espacios que comparten ambos propietarios, de ahí que estas últimas presumen una considerable amplitud. La residencia cuenta con 820 metros cuadrados de construcción y está edificada sobre una superficie de una hectárea inmersa en el bosque de la sierra de Jalisco.

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El terreno se convirtió en el reto más importante para la creación de esta obra, ya que se tomó la decisión de no eliminar un solo árbol para respetar el contexto natural. Asimismo, la topografía tenía una pendiente muy pronunciada, por lo que después de un profundo análisis de los desplazamientos y de las compensaciones de tierra, se logró adaptar el inmueble a la orografía del lugar, dando como resultado que tanto la planta alta como la baja tuvieran salida directa al jardín. Además, se orientó en la dirección sur-oeste para tener las montañas como remate visual y absorber los rayos del sol por cada uno de los vanos y con ello poder regular la temperatura interior.

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Otro de los factores que hacen especial a esta propiedad fue la cuidada selección de los materiales que conforman sus fachadas, ya que en el primer nivel se colocó la cantera San Andrés extraída de la región. Para la cubierta del techo se eligió una laja muy delgada y resistente de color gris traída desde las costas de Galicia, misma que fue escogida por dos motivos: por sus cualidades térmicas que le permiten acumular calor durante el día y por la noche conservarlo, y porque con el paso del tiempo, este canto genera una pátina de distintos matices y texturas que le dejan mimetizarse por completo con la vegetación. Para el segundo nivel se utilizó tabique de lama recocido, el cual fue pintado del mismo tono de la pizarra con la que se revistió la techumbre y con ello lograr uniformar el volumen principal del predio.

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Por su parte, en el interior de esta residencia yacen dos recámaras principales idénticas con un par de habitaciones más. Igualmente, se creó un pabellón de visitas, que está ubicado de manera externa a la edificación principal y a su vez está conformado por una serie de tapancos que funcionan como mezzanines. Finalmente, el landscape se hizo en conjunto con los hermanos Lupercio, paisajistas mexicanos del despacho Ele más Ele, quienes dispusieron acantos, helechos, romero, lavanda, y un sinfín de variedades de plantas para lograr una vegetación exuberante que llenara de vida a la residencia.