• Casas
  • Laura Rodríguez
  • 21|02|2017
Arquitectura EQUINA
Andrés Escobar erige un espacio dedicado a los caballos donde la esencia del diseño mexicano converge con la naturaleza de Jalisco.
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Arquitectura: Andrés Escobar Arquitectos

En medio de un hermoso paisaje regional jalisciense en donde abundan los acentos de arquitectura mexicana, como las techumbres a dos aguas cubiertas por el barro, las jardineras de talavera y los senderos de piedras imperfectas, se encuentra un verdadero santuario enfocado a la crianza de los caballos. Este espacio lleva por nombre Rancho LS y está ubicado en Tapalpa, Jalisco, a 118 kilómetros de Guadalajara. Las caballerizas fueron diseñadas por el arquitecto tapatío Andrés Escobar, quien considera esta obra una de las más exigentes que ha tenido que resolver, debido a sus particularidades técnicas. “Debíamos tener mucho cuidado y atender los requerimientos de medidas, de la forma en que alimentan a los corceles —porque los comederos deben tener ciertas dimensiones; la alzada de la raza española es distinta a los cuartos de milla—, del procedimiento para manejarlos, de dónde los bañan, etcétera”. Este nuevo complejo está conformado por establos, áreas de trabajo al aire libre y una estancia que sirve para recibir a clientes y amigos de los propietarios.

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En su interior hay un bar, un billar y una sala. Esta última marca el concepto de las instalaciones, ya que gracias a esta área de convivencia se amplifica la experiencia de gozar a los caballos. Por otro lado, el método bajo el que se desarrolló este proyecto fue a través de un eje rector simétrico, el cual sirvió de guía para ordenar una serie de terrazas, las cuales están desplazadas de acuerdo con la orografía del terreno, insertando en cada extremo el más alto y el más bajo a los inmuebles cubiertos, respectivamente, para permitir que entre ellos se establecieran las extensas áreas verdes. En consecuencia, el asentamiento ha logrado embellecer y complementar un conjunto de casas de campo que ya se encontraban en el lugar. De hecho, uno de los objetivos principales del creador fue respetar la identidad del paisaje original. Este propósito se logró al cubrir las azoteas de los volúmentes del mismo tipo de tejas charras de las viviendas existentes.

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Para los acabados se generó un ADN nuevo, y los muros interiores y exteriores fueron recubiertos con cantera San Andrés. En cuanto a la carpintería de las puertas, ventanas y elementos estructurales, se empleó madera de pino, árbol que abunda en la región. Para el pavimento exterior se utilizaron dos tipos de terminados: el tezontle molido, sobre el que los corceles pisan y se ejercitan, y la cantera, para los andadores peatonales, así como para los pisos interiores. Es importante mencionar que el Rancho LS es el resultado de un trabajo realizado en sinergia entre el despacho de Andrés Escobar y Juan Montaño, ya que tanto la obra per se, como el trazo de las áreas verdes fue definida por ambos creativos, mientras que el diseñador de paisaje hizo una dedicada selección de plantas, entre las que se encuentran lavanda, acantos, romero y sábila, etc., y se encargó del proceso de plantación.