• Casas
  • Katia Contreras
  • 20|07|2017
El nuevo BRUTALISMO de São Paulo
La adoración del hormigón aparente y los grandes volúmenes de Casa Mattos, evocan los cánones de la Escuela Paulista que reinó en Brasil entre los años 50 y 70.
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Arquitectura: FGMF Arquitetos

El sitio de pendiente pronunciada donde se ubica la Casa Mattos posee una vista única hacia una de las arterias principales de São Paulo. Para utilizar esto a favor, el equipo de FGMF Arquitetos decidió crear un diseño en desniveles. El primer nivel contiene el garaje, el acceso principal y el jardín. Las áreas privadas están en este piso, sin embargo, los invitados pueden acceder directamente al segundo nivel, donde se encuentra el salón principal, sin pasar por el área privada. Este segundo piso alberga las áreas de servicio, la cocina y el comedor de doble altura con acceso a un otro jardín. El último nivel, también con techos altos, contiene la sala de estar completamente abierta y una terraza con solarium y piscina.

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El contraste entre el volumen pesado de hormigón desnudo que resguarda la zona privada, y el cuerpo ligero y acristalado del área social, recuerdan los cánones del Movimiento Paulista, una corriente Brutalista que surgió en Brasil entre los años 50 y 70, con el arquitecto João Batista Vilanova Artigas (1915-1985) como el más grande representante.

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El diseño interior de la residencia también contribuye para crear una composición espectacular. Es esencialmente brasileño moderno con un fuerte énfasis en el contraste entre sólidos y vacíos, entre robustez y ligereza. Buscaron mobiliario que respetara el pasado Paulista pero que añadiera un aire contemporáneo a la vivienda. Para ello, utilizaron piezas modernistas e icónicas, como la silla Plywood de los Eames y el sofá Womb de Saarinen, así como diseños contemporáneos de Jader Almeida, Marcus Silveira, Felipe Protti, Natasha Shlobach y Estúdio Bola.
El toque final que complementa el espacio es quizás la gran lámpara, compuesta por 36 piezas y diseñada por FGMF Arquitetos y estudio Prole, que cuelga sobre el comedor y se ve como una escultura brillante desde distintos puntos de la casa.