• Casas
  • Fernanda Lascurain
  • 27|07|2015
Cabaña contemporánea
Los paisajes idílicos de Valle de Bravo acogen un proyecto que logró una integración natural a su entorno.
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Arquitectura: Guillermo Herrera / Buro Arquitectura

Con la idea de aprovechar el contexto natural —un remanso de paz y tranquilidad—, nace la Casa RR, una residencia de campo pensada a la medida de los clientes para descansar y disfrutar. Se trata de un retrato arquitectónico de la familia. La casa forma parte del entorno de manera sutil. Aunque inicialmente fue concebida como una cabaña típica, el diseño creado por Buro Arquitectura evolucionó en un concepto contemporáneo y más sólido, con un leguaje arquitectónico y una orientación climática pensada para aprovechar al máximo los recursos. Con una privilegiada ubicación, en una zona alta rodeada de naturaleza y montañas, permite la contemplación del lago de Valle de Bravo y de un bosque prácticamente virgen.

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Con un concepto claro y auténtico, la residencia cuenta con tres plantas y una superficie construida de 500 metros cuadrados. La entrada principal se encuentra en el nivel superior, en donde también se ubica el área social de la casa. La sala, el bar, comedor y la cocina se integran a la terraza, en donde la alberca y el deck se funden con el paisaje. La intención del arquitecto fue atenuar las líneas que separan el exterior del interior, con el fin de crear un gran espacio en donde la convivencia se diera de manera espontánea.

“Creo que la casa brotó de manera natural. Debía formar parte del sitio, ser un elemento más del contexto y éste, a su vez, el marco ornamental propio y perfecto de la casa”, Guillermo Herrera.

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El siguiente nivel alberga las habitaciones, en cuyo diseño se involucraron los propietarios más que en ningún otro espacio, ya que, en conjunto con los arquitectos, procuraron añadir a los ambientes detalles acogedores que conservaran el matiz natural de la casa e invitaran a morarla. En este espacio pueden dormir hasta 15 invitados. El gris predomina en la estructura de concreto, el cual se respetó para incluir elementos en una paleta de colores cálidos y materiales como la madera y la piedra de cantera. En el último piso, por su parte, se encuentran el motor lobby y un lounge-asador desde donde se accede al paisaje montañoso.

Buro Arquitectura dio vida a un concepto genuino que, a pesar de ser una estructura moderna y diferente, conserva el toque campirano característico del pueblo mágico de Valle de Bravo.