• Casas
  • María Alcocer
  • 09|05|2014
Entre los colores de Cartagena de Indias
Lina Botero desvela detalles de la restauración emprendida en su residencia de vacaciones.
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Diseño interior: Lina Botero

Para quien escribe estas líneas, no existe nombre más bello que Cartagena de Indias. Y cómo no, si también la tierra cartagenera hace honor a su mote desprendiendo hermosos colores de los muros de su impecable ciudad amurallada. Un sinuoso laberinto de calles, donde habitan hermosas casas coloniales, que en su mayoría han sido restauradas con un exquisito sabor a folklore caribeño. Y es entre los bellos caminos de Cartagena, en donde descubrimos el entrañable paraíso de descanso de Lina Botero, quien actualmente radica entre la Ciudad de México y París.

He allí una casona colonial que data de entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, la cual perteneció a Don Sancho Jimeno de Orozco, quien fue gobernador de Cartagena de Indias en 1693. “Hace más de 30 años, mi madre compró esta residencia cuando Cartagena era aún una ciudad llena de casas abandonadas”.

Cuenta Lina que había un enorme árbol que dominaba el patio principal, del cual colgaban hermosas lianas que a través de los años se habían enredado en los viejos muebles, encontrándose una silla suspendida en el aire.

Esta casa fue una de las primeras que se restauró en Cartagena. En aquel entonces su madre, Gloria Zea, era directora de Colcultura y había creado el departamento de Monumentos Nacionales y la primera escuela de restauración en Colombia. Y resultó que especialistas, con bisturí en mano, levantaron poco a poco el pañete de la casa y descubrieron que debajo de las capas de cal con las que la ciudad fue blanqueada en la época de las plagas se hallaban no sólo pinturas murales, sino los colores originales de la casa: el azul hortensia, el salmón y el ocre que son los mismos colores de la casa en la actualidad. Es importante destacar que el color de las paredes cambia de tonalidades constantemente por la humedad y la salinidad propias de Cartagena.

Con su experiencia, talento y sensibilidad a la historia, Lina Botero, cuya vida está inevitablemente entrelazada con el arte, desarrolló sin prisa la restauración exterior e interior de su hogar en Cartagena de Indias, uno de los proyectos más fascinantes de su vida.

Para concluir este colorido y alegre desvelo arquitectónico en la bella Cartagena de Indias, Lina puntualizó: “Las obras maestras de la arquitectura como el gran arte, hablan por sí solas, no necesita de explicaciones ni de intermediarios para entender y sentir la magia que transmite un lugar”.