• Casas
  • Katia Contreras
  • 27|10|2014
El lujo de la sencillez
Un conjunto residencial en Oaxaca guiado por el respeto a la naturaleza.
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Construcción: PIT

Diseño de interiores: L.M. Interior

Serenidad está escrito en grande en cada rincón de Montecito Beach Village, una íntima colección de villas con dos, tres y cuatro recámaras frente al mar, ubicadas en una península privada en la parte oriental de la prestigiada Bahía de Conejos, en Huatulco, Oaxaca.

Regresar a lo natural y a la sencillez fue la ideología que guió el diseño. Montecito fusiona los elementos del lugar, la fascinante historia prehispánica de la región y la rica cultura oaxaqueña en un estilo de vida sofisticado y calmo.

Greg Glassman y su socio, Howard Veneklasen, propietarios del lugar, idearon este concepto y buscaron al reconocido arquitecto Diego Villaseñor para hacer realidad su visión. “Después de hablar 10 minutos con él, supimos que compartíamos la misma perspectiva”, expresó Greg. Así fue como el arquitecto Villaseñor diseñó el plan maestro y los prototipos para las residencias. Asimismo, se destinaron las mejores zonas del terreno de cinco hectáreas para las áreas comunes, con la finalidad de que todos los propietarios pudieran disfrutar de estos espacios con vistas excepcionales.

Cada una de las villas fue diseñada en conjunto con su propietario, para que éste pudiera adecuarla a su estilo de vida y gustos personales, siempre manteniendo el estilo orgánico que caracteriza al sitio. Para el interiorismo, los dueños eligieron al despacho LM Interior.

Aun cuando Montecito parece estar resguardado en lo más profundo de la selva, en una península con vistas de 280 grados al mar, a pocos minutos se encuentra un campo de golf y el colorido puerto de Huatulco. La filosofía de Greg y Howard es no dañar el entorno natural, por lo que no utilizaron máquinas para la excavación o para transportar el material de construcción. Al no haber zonas taladas en la selva, parece que Montecito creció de la tierra y pertenece a ese lugar.

Hasta ahora, Montecito cuenta con seis espaciosas residencias, y el plan es llegar a un máximo de 30 en los próximos años, cuidando la intimidad y exclusividad de la aldea. Después de vivir la experiencia Montecito Beach Village, puedo decir que este lugar mágico no sólo cautiva por sus bellas y amplias villas, o por sus magníficos paisajes que despiertan los sentidos, sino por la pasión hacia la naturaleza de Greg y Howard, que se encierra en cada pequeño detalle del lugar y que contagia a quien recorre sus senderos.