Arquitectura de respeto
Mariangel Coghlan, especialista en interiorismo, conversó con Óscar Uribe sobre el diseño de su hogar.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201438/casa_oscar_uribe_2_6236_615x.jpg

Existen arquitectos que se han forjado gracias al estudio y al trabajo arduo, otros que se han formado a través de la sabiduría de la experiencia, y un último grupo, muy pequeño y privilegiado, cuya vida ha sido la arquitectura misma: nacieron, respiraron y han vivido en un ámbito centrado en la concepción, edificación y transformación de espacios. Este último es el caso de Óscar Uribe, cuyo conocimiento profesional de la arquitectura es el de aquel que mira el mundo a través de los ojos de un arquitecto nato.

Conocí a Óscar Uribe hace muchos años; he tenido la oportunidad de colaborar con él en algunos proyectos y cada ocasión ha sido una experiencia enriquecedora. Aún tengo fresca la imagen del primer encuentro: un joven arquitecto, apasionado, lleno de ideas, auténtico y respetuoso, con muchos sueños y una gran capacidad para trabajar.

La concepción de Óscar sobre la disciplina es directa y pragmática: “arquitectura es lo que está construido para bien o para mal... no soy mucho de palabras al respecto, soy de espacios; cuando pienso en algo lo hago y punto”. En cuanto a su quehacer vocacional, éste se centra en las personas: “como arquitecto siempre estoy en proceso de perfeccionamiento; me interesa mejorar la vida de mis clientes mediante los espacios que generamos”.

Óscar Uribe define su propio trabajo como una arquitectura de respeto al contexto, a la familia y a las demás personas. Su casa es una edificación que representa cabalmente lo que piensa, lo que dice y lo que sueña. Se trata de un espacio que escenifica ese respeto a su gente, a su persona, al medio ambiente y a la vida misma.