• Casas
  • Miguel Sada
  • 01|10|2014
Un jardín zen desértico
Una casa colmada de misterio y deleite en el magno ambiente natural de Arizona.
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En la extensión norte del desierto de Sonora, el más húmedo del mundo y hogar de la vegetación más fantástica, cercano a la población de Scottsdale, Arizona, yace la majestuosa casa Desert Courtyard, creada por el equipo de diseño liderado por Wendell Burnette.

La propiedad de casi seis hectáreas se encuentra en el desarrollo de bajo impacto llamado Desert Mountain. Un largo camino privado conduce a la casa, que hacia el oeste goza de una vista espectacular de las montañas distantes, en las cuales se destaca el espectáculo de la puesta de sol de Arizona. Asimismo, está rodeada por arroyos perennes y altísimos cactus Saguaro.

Al acceder a este lugar por primera vez, Wendell Burnette y su equipo de diseño se sintieron inmediatamente obligados a preservar el microcosmos de este precioso paisaje desértico.

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Fue así que idearon una casa que transmite la sensación de caminar sobre un jardín zen, mientras el sonido del agua se escucha en el borde oriente, y en el punto más alto del lugar se vislumbra una roca en forma de flecha que señala al oeste, junto a una serie de rocas volcánicas y un gran cactus.

Con esta idea como eje rector, la forma de un patio sereno poco a poco comenzó a emerger. El concepto destaca por las comodidades que ofrece: ventilación, luz, privacidad, seguridad y tranquilidad, por lo que decidieron seguir ese camino.

La distribución de la casa ofreció la oportunidad de rodear la superficie del terreno con una forma que evolucionó a partir del paisaje circundante, su poder natural y su delicadeza. Una estructura que se percibe como si siempre hubiera estado ahí.

Para causar un menor impacto al ambiente y enfatizar la conexión con el entorno, optaron por uno de los más antiguos métodos de construcción, la tierra apisonada. Dejar al desnudo las cualidades del material compuesto con arena, piedras multicolor y rocas trituradas, creó una ventana al tiempo geológico de este lugar y formó un diálogo ejemplar entre el paisaje natural erosionado y la estructura ocre de la casa.

En esta vivienda asombra desde la naturaleza que se introduce mediante los sonidos y la vegetación del desierto y los objetos que los propietarios coleccionan, hasta la carpintería fina de madera wengué y la refracción de la luz a través de todas las caras de los muros y la cubierta metálica. Cada elemento de la casa Desert Courtyard comunica que la arquitectura bien lograda e ideada específicamente para su contexto, puede reflejar un grado de perfección y armonía que creíamos que sólo la sabia naturaleza podía concebir.