• Casas
  • Karine Monié
  • 16|10|2014
Fantasía moderna en Beijing
Jaime Hayón, Philippe Starck, Charles y Ray Eames son algunas de las referencias que Daniel Studio puso en escena en este espacio excéntrico.
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Diseño interior: Dariel Studio

En China todo se reinventa, y ésta es la razón por la que trabajar allá es fascinante para cualquier creativo. El francés Thomas Dariel lo sabe, pues estableció su despacho en Shanghai —Dariel Studio— hace ocho años. Hoy encabeza un equipo de 25 profesionales apasionados, con quienes realiza interiores llenos de alegría, colores, audacia y a veces toques provocativos.

Este proyecto, de mil 500 metros cuadrados, fue terminado en mayo pasado y se sitúa en el barrio Santilun, el cual se encuentra en plena transformación. Para llevarlo a cabo se reunieron 12 departamentos que se alojaban en los dos últimos pisos del edificio.

El resultado es un penthouse cuyo interiorismo rinde homenaje no sólo a la extravagancia de su propietario, sino al movimiento posmoderno Memphis —representado en particular por Ettore Sottsass—. Como Thomas Dariel lo enunció: “Estuve muy influido por el movimiento Memphis y los diseñadores de esa época. Son recuerdos positivos de mi infancia que quise reintroducir en el diseño”. Colores brillantes y fuertes, motivos decorativos, líneas asimétricas, excentricidad y sentido del humor son algunos de los elementos que se reflejan en este proyecto residencial.

En la entrada principal, una gran escalera blanca y negra en forma de espiral da la bienvenida. Esta pieza central conecta todas las habitaciones del penthouse donde la sensación de amplitud y de apertura es omnipresente. En vez de las paredes, son las texturas, los materiales y las formas los que delimitan las distintas áreas, y cada una de éstas cuenta una historia propia. Los colores también tienen un papel esencial, pues al ser asociadas a emociones, actúan como herramientas para definir las funciones de los espacios.

Es difícil saber dónde empieza el salón y dónde termina, debido a los efectos de reflejos y a la transparencia logrados por medio de espejos.

Además, obras como Lost Dogs, de Aurèle, en la entrada, y piezas como Squeeze, de Claudio Colucci, en la zona de exhibición, exponen la pasión del propietario por el arte y el diseño. Añaden también un toque de sofisticación, misterio y poesía en un ambiente que parece casi psicodélico.

La moda, las artes visuales, el lujo y la gastronomía son los universos de los que Thomas Dariel se nutre cotidianamente para dar vida a proyectos hechos a la medida para cada uno de sus clientes, cuyas distintas personalidades se ven plasmadas en el diseño interior.