• Casas
  • J. J. Martin
  • 14|07|2015
Un lugar bajo el sol
En Saint-Tropez, Giorgio Armani convierte una clásica vivienda provenzal en un cautivante y tranquilo refugio junto al mar.
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Producción: Anita Sardisi

Cuando se es propietario de diversas residencias alrededor del mundo, además de un espectacular yate de 65 metros, como es el caso de Giorgio Armani, puede resultar difícil encontrar días para pasar en cada una de estas casas; especialmente para un solicitado magnate de la moda que es adicto al trabajo. De cualquier modo, sin importar lo complicado que sea, Armani siempre encuentra el tiempo para escapar a su casa de estuco con contraventanas color pistache de Saint-Tropez, a sólo unos pasos de las aguas color turquesa del esplendoroso Mediterráneo. 

“Voy cuatro o cinco fines de semana entre finales de junio y julio”, explicó el diseñador, quien planea su agenda en Saint-Tropez con la exactitud que lo caracteriza. Las mañanas comienzan con una caminata o un poco de ejercicio, seguido de una visita a la playa para nadar. Usualmente almuerza en casa, o bien, si tiene ganas de socializar, se dirige hacia el club de playa Cinquante Cinq y después pasa la tarde recorriendo el mercado al aire libre de Place des Lices. “Me encanta ir a la ciudad, pasear, observar las flores, probar la comida y visitar los bares locales. Me parece muy divertido aunque son actividades típicas de un turista”.

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Modesta en comparación con las otras viviendas de Armani, como la casa en Antigua que pende de un risco (Architectural Digest, noviembre 2006) o el extenso complejo en la isla rocosa siciliana de Pantelleria, esta residencia de dos niveles está rodeada por un bosque de palmeras, árboles de eucalipto y cipreses, y no tiene vistas directas al agua. “No quería tener el mar en la cara”, explicó el diseñador, quien disfruta la discreción y la tranquilidad de la propiedad. “Cuando la gente viene a visitarme siempre se sorprenden. No es una casa para presumir, sino para habitar y disfrutar”.

La residencia principal de Giorgio es el gran palazzo de cuatro pisos en Milán, la ciudad en la que preside un imperio de estilo de vida con ingresos anuales de hasta dos mil millones de dólares. También es ahí en donde construyó el museo llamado Armani/Silos para exhibir y preservar su colección de obras. Localizado en el distrito de Zona Tortona, frente al teatro diseñado por Tadao Ando —en donde tienen lugar sus espectáculos—, el museo de 15 mil metros cuadrados abrió sus puertas con una muestra de las creaciones textiles más icónicas de Armani, la cual coincidió con el aniversario número 40 de la compañía y el comienzo de la Expo Milán.

Este verano, mientras el mundo dirige su atención hacia Milán, Saint-Tropez será una tentación tan irresistible como siempre para Armani, quien decidió adquirir este lugar de retiro en 1996 gracias a la recomendación de su hermana pequeña, Rosanna, quien es propietaria de una vivienda en la zona. “También me mostraron una residencia enorme de estilo norteamericano con estupendas vistas hacia el Mediterráneo”, recordó el diseñador. “Pero yo quería algo íntimo, algo que se sintiera como una casa provinciana junto al mar”.

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En un principio, Armani sólo hizo modestas remodelaciones a la vivienda, la cual fue construida a finales del siglo XIX. Aunque ha contratado a reconocidos arquitectos —como Peter Marino y Massimiliano Fuksas— para sus tiendas y algunas de sus residencias, está orgulloso de supervisar personalmente los interiores de muchas de sus casas, incluyendo ésta. “Me gusta hacer mis propias cosas. No tengo nada en contra de los arquitectos”, expresó Armani, “pero si puedes diseñar tú mismo, mejor”.

Inmediatamente después de una recaída de salud, en 2009, decidió realizar una ambiciosa renovación que incluyó la incorporación de cuartos de huéspedes y una alberca, así como la creación de una galería de vidrio en la parte trasera de la casa. “Salí del hospital y en el transcurso de cuatro días los planes habían sido llevados a cabo con todos sus detalles. Fue muy estimulante para mí. Hice la casa de Saint Moritz (Architectural Digest, marzo de 2012) al mismo tiempo. Pero creo que fue suficiente, ¿no creen? Si no, con cada dolor de cabeza diseñaría un nuevo palazzo. 

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Aunque conservó la fachada original y el techo de tejas portuguesas intactas, Armani rehízo las paredes interiores con la misma piedra caliza de tono claro que se observa en el contorno de la boutique de Armani en Milán. Asimismo, instaló pisos lustrosos y techos con vigas de teca oscura africana. Las habitaciones, por su parte, ostentan un elegante estilo asiático-tropical que combina con la estética de un diseñador cuyo nombre es sinónimo de un estilo minimalista profundamente influido por el lejano oriente. 

Los espacios han sido matizados gracias a la disposición de coloridos cojines y tapetes tradicionales. Las habitaciones fueron recubiertas con tapices de seda y el techo de vidrio de la galería fue elegantemente decorado con telas traslúcidas. En cuanto al mobiliario de la casa, Armani eligió una mezcla de antigüedades provenientes del mercado de pulgas de Saint-Tropez, así como piezas de su propia marca, Armani/Casa, en su mayoría tapizadas en colores tenues y monocromáticos. 

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Una excepción a la serenidad visual es un par de sillones vintage en la entrada que fueron rescatados de un almacén y cubiertos en terciopelo atigrado. “Ésta es la gran locura de la casa”, expresó Giorgio entre risas. “Es un poco kitsch, pero puedo divertirme con las cosas exóticas”. Sobre el escritorio Armani/Casa que yace en el apacible estudio, el diseñador comentó: “Lo puse ahí pensando ‘me gusta esta esquina’. Quién sabe, tal vez algún día quiera sentarme y escribir algo”. Por ahora, sin embargo, no se espera ninguna autobiografía, aunque Rizzoli publicará una monografía de la marca este otoño.

“La gente siempre me pregunta cómo me divierto”, comentó Armani aludiendo a su vertiginosa agenda. “Me divierto con mis casas, que han sido mis mayores inversiones. Yo no compro Picassos, compro casas. Es una pasión que he tenido desde que era joven: crear ambientes que te invitan a quedarte”.