• Casas
  • Martina Hunglinger
  • 09|05|2014
Château de la Resle
En los montañosos alrededores de la Borgoña, hogar de la uva chardonnay, los holandeses Johan Bouman y Pieter Franssens encontraron el equilibrio perfecto.
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Durante un período de siete años, la pareja ha restaurado meticulosamente un castillo del siglo XVI, la residencia del cuidador, los antiguos establos, un granero y un invernadero. También se incluye un gran palomar que alguna vez albergó mil 500 palomas, cuyos huevos y carne alimentaron a los trabajadores de la finca.

Para los propietarios, respetuosos de la proveniencia del edificio clásico, ésta fue una parte tan significativa del proceso como imprimir su sello chic en él. “La casa es lo más importante aquí, y queríamos mantenerla de ese modo. Johan habla de ‘escuchar’ a la casa. No se trata solamente de trabajar en la propiedad y de terminar las cosas: es fundamental poner atención a la historia del inmueble, entender su carácter y estilo y traer eso a la luz como parte de nuestra visión”, explicó Pieter.

Sus respectivas personalidades pueden apreciarse en la restauración tanto como su estilo, su pasión y su exquisita atención a los detalles. Es una estética que combina un amor por el arte contemporáneo, las antigüedades y lo mejor del diseño holandés. El solo hecho de elegir los colores correctos significó un laborioso proceso. Hasta el momento, la tonalidad de las paredes del corredor y de las escaleras ha sido cambiada tres veces. “¿Sólo tres?” Sonríen. “El color debe trabajar con la luz natural y no lo estábamos consiguiendo, así que lo seguimos cambiando”. Finalmente se decidieron por un azul petróleo oscuro que contrasta con la pintura blanca y realza la pátina de los antiguos pisos de madera. “El arte está ahí para agregar algo a la casa, no al revés”. El jardín entero es dominio de Pieter. Un apasionado amante de las plantas, su experiencia en la arquitectura del paisaje ha permeado a la propiedad de seis hectáreas con una elegancia relajante y exquisitamente sencilla.

“Al principio hicimos esto por placer. Pero cuando la restauración terminó, sentimos que era demasiado buena para no compartirla”.

Lo que comenzó como un proyecto de restauración hecho como hobby por los dos socios, está ahora abierto como un bed & breakfast de abril a septiembre. “Siempre tuvimos a nuestra familia y amigos de huéspedes, así que el B&B es una extensión natural de ello”, explicó Johan. Muchas veces los huéspedes y la familia acaban desayunando juntos. “Felizmente todo parece siempre terminar en una encantadora experiencia para todos”.

La pareja de creativos es feliz cuando ven a los huéspedes en armonía con la residencia. Lo que puede significar que gozan de algún lugar apartado del jardín, de tocar el piano, escribir o pintar. Los visitantes del B&B se quedan en una de las dos habitaciones de la casa principal, o en una de las suites elegantes localizadas en la antigua residencia del cuidador.

Sus planes a futuro incluyen la transformación de un ala de la residencia en una galería de arte, cuyas exposiciones serán de diversos artistas con rasgos que coincidan con las estaciones.

“Sabemos que nosotros somos los habitantes afortunados de la propiedad durante un tiempo, pero queremos dejar algo a nuestros seguidores y huéspedes. Es por ello que sentimos que la residencia merece ser preservada. Es una magnífica parte de la historia del lugar”.