• Casas
  • Maura Egan
  • 23|02|2015
Blanco hot
Un modernismo cool se fusiona con cautivadoras obras de arte en la residencia del empresario de bienes raíces Jorge Pérez en Florida.
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No compro barcos ni aviones. Ésta es mi pasión”. Afirmó Jorge Pérez mientras nos daba un tour a través de las obras de arte que adornan su espacioso penthouse en Hollywood, Florida. El dúplex, en un punto elevado con vista al mar, es la casa de fin de semana del promotor inmobiliario y su familia (su residencia principal está a 45 minutos al sur, en Coconut Grove), y muestra sólo una parte de las piezas que ha acumulado a lo largo de su vida. “El mobiliario, las paredes y las alfombras son neutras. Todo está construido para albergar el arte”, señaló Pérez mientras se acomodaba en un sofá blanco frente a una enorme mesa de centro, que es en realidad una caja de cristal hecha para exhibir la instalación de partes de coches deconstruidas del artista mexicano Damián Ortega.

Los fines de semana en los que Jorge Pérez —fundador, presidente y CEO de Related Group—  no tiene que trabajar en un proyecto para construir un nuevo edificio en Sudamérica o asistir a una feria de arte en Europa, suele permanecer aquí con su esposa, Darlene, y su hijo de 11 años. Reciben visitas con frecuencia, aprovechando la amplia terraza en el techo, la cual cuenta con una alberca, una cocina totalmente equipada y espectaculares vistas al océano. Y cuando se van los invitados, la familia pasa el tiempo procurando relajarse. “Vengo aquí a leer mis libros y a admirar las obras de arte”. En efecto, la casa parece especialmente diseñada para este tipo de contemplación, con las pinturas, esculturas y fotografías que se aprecian sobre las prístinas paredes de la residencia.

En persona, Jorge Pérez está lejos de parecer un magnate fanfarrón que quiere hacerse famoso. En realidad, su comportamiento reflexivo y erudito sugiere un patrón clásico y de gran civismo. “Mi padre es un hombre de negocios, pero mi madre era una intelectual”, confirmó Pérez, quien es hijo de exiliados cubanos y nació en Buenos Aires, Argentina. “A ella le preocupaba la cultura, la política y la filosofía, así que a mí me interesó el aspecto de protesta en el arte latinoamericano”. Y, de hecho, una parte significativa de su colección personal se compone de obras latinoamericanas. En su biblioteca, una obra del artista cubano Arlés del Río cuenta con un guante de beisbol abierto colocado sobre un pedestal. La escultura es parte de una serie llamada “Esperando que caigan las cosas del cielo o deporte nacional”. Según Jorge, se trata de gente que espera la ayuda del gobierno. En una de las habitaciones, un gran cuadro titulado Strawberry Fields Forever realizado por otro cubano, Joel Jover, representa una figura amordazada con los ojos vendados que yace de pie mientras se ejecuta a un grupo de personas. “Jover cuestiona el papel del artista en la sociedad. Aquí se ha amordazado y se le han vendado los ojos, así que no ve el mal y no habla de él”.

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Pérez ha hecho amistad con muchos de los artistas cuyas obras colecciona, entre ellos el joven artista del grafiti Alexandre Farto (a.k.a. Vhils), a quien descubrió en una feria en Lisboa, y el distinguido Fernando Botero. “Podemos discutir cualquier tema”, dijo Pérez sobre la leyenda colombiana, cuyas obras ha comprado durante años. “Es un gran conversador”.

En uno de los pasillos, Jorge nos mostró una serie de coloridos dibujos de Teresa Burga, una peruana cuyas obras de arte poppolítico y feminista de los años 60 y 70 —producido bajo dictaduras militares— ha sido recientemente descubierto por el mundo del arte internacional. “Ella se dedicó a ser una artista cuando ni siquiera existía un público para ello. Aunque ahora camina con bastón y necesita un ayudante, continúa hablando sobre el arte y la creatividad”.

Para acomodar sus constantes adquisiciones, Pérez las cambia de lugar frecuentemente. “Tengo la fortuna de poder comprar obras para mi propia colección tanto como para el museo y mis desarrollos”. Nos mostró en su teléfono una imagen de su compra más reciente: una escultura del artista español Jaume Plensa. Una cabeza de plata gigante será instalada en un condominio en Coconut Grove, cuyo diseño comisionó a la firma de Rem Koolhaas, OMA. Pérez está claramente encantado con este brillante premio. “Si el arte no me hace feliz, entonces no me interesa”.