• Casas
  • Kitzia Nin Poniatowska
  • 10|09|2015
Santuario terrenal
Una combinación perfecta de tierra, espacio y refugio es lograda en Los Espinos.
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Arquitectura: Marco Aldaco

Marco Aldaco es considerado el artífice de las casas de playa típicas de México o, dicho de otra forma, de la arquitectura residencial del Pacífico mexicano. Menos conocida es su arquitectura residencial de campo. La vivienda que aquí presentamos, ubicada en Los Espinos, es muestra de la genialidad de Aldaco impregnada en el eterno valle verde de Malinalco, en el Estado de México.

Al ingresar a la morada, nos da la bienvenida un zaguán verde turquesa con un techo de teja a dos aguas y una casa de guardián en tono tierra. Tras sus puertas se asoma un terreno de casi dos hectáreas de superficie, conformado por la unión de tres huertos que aún mantienen el sistema de riego por medio de apantles. Es aquí en donde mejor se aprecia el contraste de piedras, lajas, muros de adobe, cactáceas y abundante vegetación. El imponente bloque de la construcción sobresale. Utilizando únicamente cárdamos y cactus, Marco Aldaco enmarca y dramatiza el impacto visual del pasillo abierto de la escalera de acceso que conduce al resto del recinto.

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Se trata de una vivienda construida en dos niveles rodeada de naturaleza de piso a cielo. En la planta baja se encuentra un espacioso vestíbulo que conduce a las habitaciones: dos master suites, una de cada lado del acceso, cada una con vestidor, baño y terraza. Las habitaciones son amplias, cuentan con luminosidad, pisos de cemento pulido, camas sobre plancha de cemento, persianas de madera de huanacastle, así como carpintería en puertas y otros detalles. Una de las recámaras principales cuenta con una escalera privada que conduce a uno de los cuartos de visitas y a la terraza, ubicada en el techo de la casa.

Del amplio vestíbulo se desprende un amplio estudio que también funge como salón, en donde trabaja la fotógrafa Eugenia de Olazábal. Se trata de un espacio de grandes dimensiones con el piso de cemento pulido y muros de cinco metros de altura con un tragaluz que proyecta figuras geométricas desde el techo. Tepetates, fierros, bancas y lienzos conforman los elementos decorativos de este estudio. Sobre la misma planta, y en dirección hacia el jardín, se encuentra una pérgola de hierro de 15 metros de largo que acompaña el área de la alberca con un salón de estar de usos múltiples, así como el comedor.

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En el exterior de la casa, la magnificencia y la peculiaridad del peñón y la cordillera de montañas del valle de Malinalco son enmarcadas desde la terraza del segundo piso. Aquí todo tiene un contrapunto: la altura de las cactáceas, el horizonte, las jacarandas en flor, las montañas, los valles, los soles nacientes y las noches estrelladas. Para Marco Aldaco, la arquitectura es el resultado de la contemplación del entorno y la exaltación de sus líneas y contrastes, y Los Espinos parecen emanar de la tierra para llegar al cielo.

marcoaldacodesigns.com