• Casas
  • Fernanda Lascurain
  • 08|12|2015
Placeres naturales
En esta residencia de Valle de Bravo la iluminación, el viento y la naturaleza son los protagonistas principales.
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Arquitectura: Taller Héctor Barroso

Enclavada en la montaña de Valle de Bravo, esta casa fue creada para ofrecer el retiro de fin de semana perfecto para una pareja con tres hijos, un lugar para descansar y disfrutar de la naturaleza. El impecable diseño estuvo a cargo del Taller Héctor Barroso, el cual rinde tributo al sublime paisaje que lo rodea. El concepto arquitectónico es claro: respetar la vegetación circundante y otorgar protagonismo al paisaje en cada espacio. El proyecto fue dirigido por el arquitecto Héctor Barroso, quien en todo momento destacó las vistas y el contacto con el exterior. Cada estructura de concreto está separada por jardines, terrazas, balcones y patios, los cuales le otorgan continuidad a los interiores para volverlos parte de los espacios exteriores.

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En el área social de la casa se encuentran la estancia principal, el comedor y la cocina, los cuales se integran fluidamente con  la terraza y la alberca, espacio que es el punto de encuentro ideal para la convivencia. La residencia se proyectó con una orientación climática para aprovechar los recursos y maximizar las vistas al lago. El mobiliario, en tonalidades grises y crudas, se mimetiza con los materiales naturales y locales, los cuales no sólo aportan una estética contemporánea que se funde con el idílico paisaje, también requieren poco mantenimiento y embellecen con el paso del tiempo. El interiorismo de la residencia fue realizado por la dueña de la casa, quien trabajó en conjunto con el despacho para crear espacios acogedores que inviten al visitante a la contemplación y el descanso.
La huella de los cortes del terreno natural queda marcada en los muros de tierra donde la arquitectura se apoya para fusionarse con la casa.

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Al interior de la vivienda, la calidez de la madera destaca en las cuatro habitaciones, así como el cuidado a los detalles y la paleta de colores neutra que acentúa la integración al paisaje.En la concepción del proyecto se buscó que siempre existiera una conexión con la naturaleza, por lo que el empleo de la piedra, el concreto, el acero y la madera está presentes en cada espacio. Asimismo, los muros de concreto fueron mezclados con la tierra del sitio para otorgarle un color café claro. “La casa se une con el contexto y se vuelve parte del paisaje permitiendo la contemplación de su entorno. El viento, la luz natural, la naturaleza y sus sonidos toman posesión del lugar y forman parte integral de la residencia”, Héctor Barroso.