• Casas
  • Santiago Toca
  • 19|01|2015
Utopía en el mar
Visitamos un sofisticado dúplex concebido por los diseñadores Hernán Arriaga y Fabio Lopes que redefine el interiorismo en Miami
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Diseño de interiores: Hernán Arriaga y Fabio Lopes

"Este trabajo para mí no puede ser un asunto de ego. No se trata de imponer mi estilo. Lo que yo tengo que hacer en cada uno de los proyectos que realizo es poner mis conocimientos, mi experiencia y mi habilidad al servicio del cliente”, Hernán Arriaga. Estamos en el penthouse del icónico edifico Epic, en Miami. Es una mañana despejada de diciembre y no hay una sola nube a la vista. El azul del cielo avanza hasta el infinito y se funde con el mar en el horizonte. La vista es excepcional.

Se trata de un departamento dúplex de techos de casi cuatro metros de altura que Hernán Arriaga, interiorista argentino afincado entre Nueva York y Miami, ha diseñado para su cliente. Aunque el rojo y el negro dominan la composición de la vivienda, éste no es un espacio monótono ni frío. Arriaga ha logrado dar vida y movimiento a esta vivienda a través de un inventivo juego de texturas y patrones.

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En el foyer de acceso, por ejemplo, las paredes están recubiertas de piso a techo de negro, que contrasta de manera divertida y casi erótica con una cadena de espejos; un guiño a las disco-balls de la vida nocturna de este puerto. En las recámaras, sin embargo, dominan las telas con algunos acentos en piel que hacen evidente que Hernán y su equipo de trabajo han logrado una combinación particular que se antojaba difícil. Especialmente, el hecho de convertir este departamento, que originalmente fue concebido para un soltero, en un verdadero hogar. El propietario, por increíble que parezca, tiene tan sólo 27 años. Es el heredero de una familia empresarial de Medio Oriente. Así que, diseñar para alguien con este perfil parecía un reto difícil, salvo por el hecho de que Arriaga recibió una instrucción que se ha vuelto común en los últimos años de su profesión: “Haz lo que tú quieras”, le comentó el joven, depositando en él todas las decisiones más importantes del proceso de diseño. “Mi vinculación con mis clientes es de absoluta confianza. Yo tomo las decisiones más íntimas junto con ellos, aquellas que habrán de guiar su vida durante los próximos años. Elegimos en conjunto en dónde irá su ropa íntima y en dónde la caja fuerte”. De manera que se ha vuelto recurrente que le den al diseñador un voto de confianza sobre las cuestiones más importantes y los detalles más privados de sus vidas. Al día de hoy, todos los clientes de su firma llegan por recomendación. Hay personas para las que ha concebido el interiorismo de tres residencias, así como proyectos de hotelería.

La historia de Arriaga como interiorista comenzó cuando a los 24 años dejó Buenos Aires para establecerse en Nueva York. Al poco tiempo de haber llegado a Manhattan, entró en la oficina de un interiorista y el impacto fue tal que pensó: “Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida”. Semanas después se inscribió a los cursos para comenzar a aprender el oficio. Al cabo de algunos años, su meta se había cumplido: comenzaba a desarrollar proyectos en Nueva York. Muchos se hubieran conformado con alcanzar esa posición, y al respecto, Hernán comentó: “A mí me interesaba tener una carrera internacional. Fue por eso que luego de trabajar en Nueva York, busqué realizar obras en otros países. Esto me ha permitido seguir aprendiendo, así como conocer otras culturas”.

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Al subir a la segunda planta del departamento, uno se encuentra con la exquisita terraza que mira al mar. Aquí, los colores y los materiales que han elegido se tornan cálidos y cercanos a la naturaleza. Por momentos se tiene la sensación de estar volando sobre el océano. La gente que recurre a Hernán Arriaga como diseñador de interiores no sólo busca soluciones de diseño. Quienes pueden acceder a sus servicios en realidad van en busca de un sueño. Esto me lleva a pensar que el trabajo de Hernán y su equipo consiste en crear no sólo interiores sino utopías. “Sí, utopía es una muy buena palabra, hace tiempo que no la oía. Sin duda, soy un creador de utopías”, finalizó el diseñador Hernán Arriaga.