• Casas
  • Gabriela Estrada
  • 14|11|2014
Una vida juntos
El arquitecto Roy Azar fue la mente creativa de este sofisticado departamento de 500 metros cuadrados ubicado en las afueras de la Ciudad de México.
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La elogiada diseñadora de modas Coco Chanel solía decir que el lujo es una necesidad que comienza cuando acaba la necesidad, y la vivienda que presentamos a continuación es prueba de ello. Sus residentes son una pareja que ronda los 60 años, quienes buscaron al arquitecto mexicano Roy Azar para concebir un refugio personal alejado del ajetreo citadino y con altas dosis de sofisticación. Probablemente no había un personaje más acertado para cumplir dicha tarea, ya que los proyectos de Azar se caracterizan por texturas y formas arriesgadas, presentadas en atmósferas clásicas con detalles contemporáneos.

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El departamento está ubicado en un exclusivo complejo residencial a las afueras de la Ciudad de México, con una vista privilegiada, y cuenta con todos los ambientes necesarios para dos personas que disfrutan de la intimidad y, a su vez, de recibir a invitados y familiares ocasionalmente. Está compuesto por una recámara principal con baño completo y un pequeño estudio, una habitación para huéspedes, sala de baño, comedor, desayunador, cocina, estancia principal, sala de televisión, terraza, área de servicio y un baño de visitas. En estas atmósferas predomina un estilo contemporáneo, que se aprecia en el mobiliario y en los objetos de diseño, los cuales ostentan finos materiales, como el mármol, asimismo muros y plafones recubiertos con tapices tipo pasto japonés, lunas color humo o con estilo avejentado para proporcionar un efecto dramático. La innovación de este proyecto radica en un concepto original basado en los requerimientos de los clientes, así como en su desarrollo. Por otro lado, los tiempos de ejecución representaron un gran reto y el diseño tuvo que pausarse en algunas ocasiones. Para concebir un espacio único y especial, Roy Azar recurrió a sus materiales predilectos: el mármol, el cristal y el bronce, y a un mobiliario exclusivo adquirido, en su mayoría, en Ma Maison. Los colores neutros encendidos con azules constrantes y dorado predominan en la vivienda, así como la seda bordada, el terciopelo a rayas, la madreperla, el hueso, las pieles grabadas y el satín. Todos estos elementos fueron implementados en una planta libre con elementos divisorios flotados para formar espacios transparentes, abiertos y acogedores, donde el protagonista fuera la amplitud. Los pisos están cubiertos con placas de mármol Black Wood en una combinación, a modo de parqué, con tablones de madera texturizada y entintada en un negro intenso, la cual envuelve la residencia desde la sala del baño hasta la estancia principal.

Es cierto que el verdadero lujo radica en el espacio, como solía decir el maestro arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, sin embargo, en esta vivienda podemos aplaudir la manera en que Roy Azar juega con los materiales, las texturas y los colores arriesgados sin perder en ningún momento la sensación de amplitud en el inmueble, gracias a los espacios abiertos que se conectan entre sí.