• Casas
  • Katia Contreras
  • 08|05|2014
Dinamismo supremo
La singularidad de la casa Reiteiland se debe al diseño cuidadosamente pensado para ofrecer una vida dinámica y plena a sus habitantes.
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Arquitectura: Hans van Heeswijk Architects

Ubicada en una isla de reciente creación en IJburg, a las afueras de Amsterdam, esta residencia fue diseñada por el arquitecto Hans van Heeswijk para su familia.

La intención principal del diseño fue acrecentar al máximo la relación con el terreno y crear un factor sorpresa entre la fachada hermética principal y el efecto contrario en el interior, logrando una agradable amplitud que permitió que la luz y el aire fueran los protagonistas de la casa. Para lograrlo, la fachada frente a la calle está completamente revestida con paneles de aluminio horizontales perforados, de los cuales algunos pueden abrirse automáticamente para dar paso a las ventanas detrás de ellos. La fachada que da a la orilla del agua, elemento regente del proyecto, está completamente hecha de láminas de cristal y puertas corredizas que permiten una espectacular vista de la puesta de sol.

Las aberturas en los entrepisos crean fluidas transiciones espaciales con diferentes alturas a lo largo de la casa: el extenso fregadero de la planta baja desemboca en la amplia cocina; la triple altura del comedor crea un ambiente espacioso que va disminuyendo hacia estancias más íntimas, desde la sala de estar en el primer piso al estudio de techo bajo y las habitaciones.

Para reforzar el dinamismo de los espacios, está equipada con un sistema de automatización del hogar. Todas las aplicaciones electrónicas en la casa se ​​pueden controlar desde una computadora central. Asimismo, en cada una de las estancias, los niveles de CO2 se controlan automáticamente, tan pronto como el nivel se vuelve demasiado alto, las salidas de aire en la fachada de la vivienda permiten la entrada de aire natural. Esto reduce la ventilación artificial, así como la pérdida innecesaria de calor.

Por otro lado, la mayor parte del mobiliario fue diseñado por Van Heeswijk, quien optó por elementos esenciales como la isla de la cocina o la mesa de comedor, lo cual ayudó a crear una coherencia con el estilo contemporáneo y minimalista de Reiteiland y, en especial, a rematar su concepto de una casa que girara alrededor de las actividades de sus habitantes.