• Casas
  • Gabriela Estrada
  • 20|03|2015
Entre el lago y las montañas
Un homenaje arquitectónico al paisaje de Valle de Bravo, concebido por Serrano Monjaraz Arquitectos.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201512/casalcover_5636_615x.jpg

El lugar del momento para escapar los fines de semana y los puentes vacacionales es Valle de Bravo, en el Estado de México. Su lago, las pintorescas calles del centro y los paisajes idílicos que presume, rodeados de naturaleza y montañas, además de la privilegiada ubicación, hacen de este destino el lugar ideal para concebir un segundo hogar. Ahí, entre la escena montañosa y el  lago, emerge Casa L, una residencia creada por el despacho mexicano con más de 10 años de trayectoria, Serrano Monjaraz Arquitectos, conformado por Juan Pablo Serrano Orozco y Rafael Monjaraz Fuentes, quienes desde hace 20 años son uno de los dúos creativos más relevantes en la arquitectura mexicana contemporánea. Aunque sus proyectos abarcan desde hoteles hasta arquitectura comercial, en su trayectoria destacan las obras residenciales.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201512/casal1_567_615x.jpg

El proyecto se concibió en un terreno de mil 117 metros cuadrados, y está localizado exactamente al pie de la peña de la presa de Valle de Bravo, por lo que el eje principal de la edificación fue convertir la estructura en una pieza más de la escena a través de la silueta casi escultórica que ostenta la pequeña península, así como del aprovechamiento de las vistas hacia el lago. La morada presume tres niveles creados con base en la accidentada topografía del terreno, lo cual respondió de manera exitosa a las funciones y a la estética que solicitaba el cliente, ya que uno de sus requisitos principales era crear una casa lujosa, sofisticada, impoluta y que, a su vez, fuera privada y discreta.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201512/casalcoverg_5317_615x.jpg

Como se mencionó, el ubicarse a orillas de la peña y la presa hacen que la residencia forme parte de un microclima templado. Con el propósito de aprovechar dichas condicionantes, se instalaron ventanales de gran formato —que además proporcionan una vista onírica—, los cuales, al combinarlos con muros de concreto y piedra, logran mantener la casa fresca durante el día y acogedora y cálida durante la noche, cuando la temperatura comienza a bajar.

En el interior, cabe destacar las áreas de convivencia, que fueron creadas a través de transiciones monocromáticas, donde la textura de los materiales como el cemento colado, el granito y la madera recuperada otorgan al interior un contraste especial y casi mágico entre luces y sombras.