• Casas
  • Fernanda Lascurain
  • 11|09|2014
Espacios reinventados
Una residencia al sur de la Ciudad de México es completamente revitalizada, sin perder el estilo contemporáneo de nuestro país que favorece la vida interior-exterior.
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Una de las características más importantes de la arquitectura residencial mexicana de alta gama tiene que ver con la posibilidad de tener grandes espacios para el jardín y conectarlos con los interiores, para poder disfrutar del clima de la Ciudad de México, principalmente soleado y con una temperatura adecuada que permite tener reuniones al exterior. Además, beneficia los espacios íntimos con raudales de iluminación. “Esta es una casa que tuvimos que adaptar y remodelar para satisfacer las necesidades actuales de una familia de siete miembros, quienes gustan de recibir invitados y tienen un estilo de vida muy dinámico, pero sin perder la armonía de la casa original.

El proyecto implicó varios desafíos, y el más interesante buscaba refrescar la arquitectura, pero no contemplaba una ampliación a futuro. Sin embargo, luego de un análisis detallado se optó por volúmenes nuevos con la condición de respetar la estructura original. Para esta adaptación se demolió un patio cerrado, así se logró desarrollar el proyecto”, comentó el arquitecto Carlos Staines. El punto focal de esta residencia es el área social, una agradable y acogedora estancia que se integra al exterior, en donde se encuentran un comedor, una sala, la cocina y el bar. Los clientes decidieron agregar este relajado espacio para poder convivir en familia o con invitados, con la intención de generar un cómodo ambiente pleno de glamour que invita a compartir y disfrutar. Desde aquí es posible gozar del pequeño estanque donde parece flotar una escultura en bronce de un Ícaro, pieza característica del escultor michoacano Jorge Marín, quien es también autor de la exposición “Alas de la Ciudad”, ubicada sobre el Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México. El estanque es el elemento esencial de la nueva fachada, la cual alberga las recámaras, el antecomedor, la cocina y el despacho. Para las habitaciones se pensó en crear ambientes sencillos, con frescura y donde se privilegiara la calma, por lo que se utilizó una paleta de colores neutros que fueron concebidos ex profeso para cada uno de los habitantes, de acuerdo con su carácter y su gusto.

Este trabajo, junto con toda la decoración de la residencia, estuvo a cargo de la interiorista Verónica Deschamps, quien colaboró de la mano de Staines Arquitectos para lograr una armonía entre la arquitectura y el diseño interior. “Procuramos que el mobiliario sea muy cómodo, con materiales ricos en textura y color; usamos pieles y altas dosis de madera, que en algunos casos generó espacios un tanto rústicos que contrastaban con propuestas más sofisticadas, siempre con la intención de generar un ritmo visual que no cansara al morador”, comentó la diseñadora de interiores Verónica Deschamps. El toque que quizá más disfruta la familia es el jardín, que estuvo creado por uno de los paisajistas más reconocidos en México, Pedro Sánchez, quien logró capturar la esencia de la arquitectura para completar una vivienda totalmente revitalizada que logra interiores y exteriores armoniosos, de los que nadie se quiere despojar.

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