• Casas
  • Karine Monié
  • 06|07|2016
Modernismo en los Hamptons
En el estado de Nueva York, Will Meyer –cofundador del despacho Meyer Davis– Nos abrió las puertas de su refugio familiar.
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Diseño de Interiores: Will Meyer

Pasando muchas veces frente a un letrero de venta en la misma zona, no pudo resistir echar un ojo a esta vivienda. Will Meyer se dio cuenta inmediatamente del potencial de la propiedad. A pesar de su mal estado, era claramente un ejemplo de modernismo en los Hamptons, que sin duda lo iba a inspirar. A partir de la década de 1950, al principio del expresionismo abstracto, numerosos artistas se mudaron a esta región, como Jackson Pollock, cuya antigua casa se sitúa a menos de un kilómetro de la de Will Meyer.

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En los años 60 y 70, famosos arquitectos como Richard Meier, Norman Jaffe y Charles Gwathmey diseñaron residencias en los Hamptons. Esta historia, y la conexión con la comunidad artística, significaron mucho para Will. Construida en 1971 por Hugh Newell Jacobsen, para una pareja de artistas, la casa no fue modificada durante cuatro décadas. En el terreno de ocho mil metros cuadrados, Will Meyer decidió ampliar la construcción de origen de 180 metros cuadrados, añadiéndole un poco más de 45 metros cuadrados. Su idea consisitó en reinventar una casa de playa modernista –que hoy cuenta con tres recámaras, ya que un cuarto de invitados fue agregado– y, al mismo tiempo, en preservar su pasado arquitectónico. La organización de los espacios fue cambiada para corresponder con el estilo de vida de la familia.

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 La cocina fue trasladada hacia la parte frontal de la vivienda, dejando un espacio libre para diseñar el comedor. En la sala, un muro de vidrio y una ventana —tipo mirador— fueron añadidos para disfrutar mejor del entorno natural excepcional, mientras que la chimenea es de origen. Dominando el puerto de Accabonac, las vistas son espectaculares. Will Meyer se enfocó en crear una sensación de fluidez en toda la casa y hasta en los espacios exteriores. La conexión visual es inmediata entre el patio, la piscina, la cocina, el comedor, la sala y el portal, lo que resulta ideal para compartir tiempo con la familia y los amigos. Lo que antes era un estudio de pintura, fue transformado en una sala de baño para la recámara principal, que se sitúa en la planta baja y se abre hacia la terraza de más de 110 metros cuadrados, la cual fue rediseñada por Will Meyer.

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En el piso superior, se amplió un dormitorio que ahora combina no sólo un espacio donde dormir, también un área de juegos y un rincón de lectura para Lily y William, los dos hijos de Will Meyer, quienes tienen respectivamente 10 y 7 años de edad. La mayoría de las piezas de mobiliario son de estilo mid-century, como por ejemplo la silla lounge de Milo Baughman y los dos sillones de Kaare Klint en la sala. Arriba de la chimenea, que destaca por el color gris oscuro de la piedra arenisca, dos pinturas abstractas del artista argentino Enrique Batista adornan la pared. Rendir homenaje a la arquitectura de origen de Hugh Newell Jacobsen y asegurarse de que las nuevas adiciones sean compatibles y complementarias, fueron esenciales para Will Meyer, quien lo logró gracias a una delimitación clara y astuta que consistió en enmarcar los cambios con el color blanco.

www.meyerdavis.com