• Casas
  • Karine Monié
  • 08|05|2014
Hospitalidad yucateca
La casa Sisal revitaliza antiguas técnicas mayas.
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Arquitectura: Reyes Ríos + Larraín Arquitectos

La península de Yucatán fascina por la riqueza de su pasado, pues ahí se desarrolló una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica. Por otra parte, en el siglo XIX, se volvió la región predilecta de las haciendas en las cuales se cultivaba el henequén para obtener su famosa fibra, tan demandada en el extranjero en esa época.

Realizada por el despacho contemporáneo mexicano Reyes Ríos + Larraín Arquitectos, la casa Sisal se ubica en Acanceh, a 35 kilómetros de Mérida, construida sobre un antiguo patio de secado de fibra de una de dichas haciendas. Actualmente, este proyecto residencial privado –cuya superficie de construcción alcanza 200 metros cuadrados– se puede rentar como casa de huéspedes. Una vez ahí, se tiene la agradable sensación de regresar algunos siglos atrás, pero con el confort de hoy.

Las dos habitaciones, así como el espacio dedicado a la estancia, al comedor y a la cocina, se encuentran reunidas en un volumen imponente y geométrico cuya arquitectura hace referencia a las típicas casas principales que estaban construidas al lado de las propiedades henequeneras. Además, la vivienda consta de una alberca, jardines y terrazas, lo que permite convivir en el exterior a lo largo del año. Ya que el clima yucateco es caluroso, los arquitectos buscaron aprovechar los vientos para favorecer la circulación del aire natural y evitar cualquier tipo de ventilación artificial. Un ejemplo son las cuatro espesas hojas corredizas de vidrio y mosquitero que forman una “boca libre” al centro del antiguo patio de secado. Por otra parte, también se enfocaron en el aislamiento térmico, no sólo de los techos sino de las ventanas también, mediante el uso de cristales laminados templados con película UV.

Este proyecto destaca por su unicidad estética, la cual fue lograda en particular gracias al uso de un solo acabado –en pisos, muros y techos–, llamado chukum, un estuco realizado con cemento blanco y la resina del árbol endémico que lleva el mismo nombre de este material. Esta antigua técnica maya –que se utilizaba para recubrir depósitos de agua a cielo abierto y cisternas en la época prehispánica y en las haciendas del siglo XIX– destaca por sus propiedades impermeables, además de tener un cálido color natural y una textura orgánica. Su rescate es el resultado de 15 años de experimentación por parte de los arquitectos de Reyes Ríos + Larraín, quienes supieron adaptar esta técnica de construcción a nuestra época. Es importante saber que el chukum requiere condiciones climáticas específicas, en particular la ausencia de lluvias, debido a su tiempo de aglutinación.

Con estas características reunidas, puede decirse sin dudar que la casa Sisal es el fruto de una verdadera exploración de los tiempos antiguos y honra a la sabiduría de nuestros antepasados. Pero, al mismo tiempo, su diseño refleja una estética contemporánea. Las líneas arquitectónicas son puras, como si lo más importante fuese ir a lo esencial para evidenciar la grandeza del lugar y lo que éste simboliza.