• Casas
  • María Tercero
  • 03|06|2014
Crónicas de una mente artística
Los invitamos a conocer la residencia de Aldo Chaparro, una de las personalidades más destacadas del arte contemporáneo latinoamericano.
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Aldo Chaparro creció en Lima, frente a una pirámide precolombina llamada la Huaca Huallanmarca, cuya volumetría afectó su  percepción del espacio profundamente y para siempre. Durante los años de su formación como artista, Lima era una ciudad difícil, lejos de lo que estaba sucediendo en el mundo. “Recuerdo que en una ocasión alguien me envió de Europa una postal con una imagen de George Baselitz. Aparecía parado al lado de una de sus esculturas gigantes de madera; esa imagen ha sido la influencia más fuerte que ha tenido mi trabajo”. Durante esa época se mudó a México. Vivió algunos años en Monterrey, en donde se casó y nacieron sus hijas.

Desde hace 15 años vive en la Ciudad de México, al interior de esta cautivadora residencia que en sus principios era tan sólo un departamento que albergaba su estudio, pero con el tiempo fue también la oficina de Celeste, la editorial que su esposa y él tuvieron por muchos años. Aldo fue adquiriendo el resto de los departamentos hasta convertir todo el edificio, característico de los años 70, en el lugar en donde vive y trabaja. “Se trata de uno de esos espacios que son bellos por casualidad, por que tal vez ni siquiera existía la intención de que tuviera tanta propuesta, aunque yo todos los días le descubro soluciones que me parecen muy interesantes”.

Situado en la frontera de la colonia Roma con la Condesa, el interior goza de unas privilegiadas vistas al Parque España. Aldo modificó completamente el uso de los espacios y las circulaciones para que éstas respondieran a sus necesidades personales y las del estudio.

El área privada, reservada para su familia, una oficina, un área en donde trabaja su equipo, un zona de exhibición para sus obras, bodegas, un taller con maquinaria y un departamento que ha mantenido independiente para sus huéspedes, son los espacios que hacen que esta vivienda sea única.

Los muros y techos en color negro realzan las extraordinarias piezas de arte que Aldo crea. Los pisos son, en su mayoría, de madera pintada en blanco que contrasta con el resto del espacio. En el mundo existen personas que viven tan intensamente que son capaces de transformar incluso lo más ordinario en una obra de arte. Aldo Chaparro es, sin duda, uno de ellos. Tanto en su trabajo artístico como en su residencia, la apasionante personalidad de este hombre se ve reflejada en cada detalle.