• Casas
  • Karine Monié
  • 26|05|2015
La casa de cristal
Esta espléndida vivienda de 500 metros cuadrados plasma lo mejor de la arquitectura moderna en Yucatán.
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Basado en Mérida, el despacho Reyes Ríos + Larraín Arquitectos es reconocido —no sólo en la región sino en todo el país— como el especialista en las remodelaciones coloniales y restauraciones de haciendas transformadas en casonas privadas u hoteles de lujo. Salvador Reyes Ríos y Josefina Larraín Lagos —fundadores del estudio— suelen encargarse de todas las etapas del proyecto: concepto, construcción y acabados interiores. 

Con la casa Itzimná, ubicada en la “Ciudad Blanca”, el reto fue diferente, ya que en vez de remodelar un edificio antiguo, se decidió destruir por completo la vivienda que ocupaba anteriormente el terreno de dos mil metros cuadrados, debido a que no tenía ningún valor arquitectónico además de estar deteriorada y mal orientada. Sin embargo, se preservaron los árboles de gran tamaño de 50 años de edad.

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Frente a una hoja en blanco, Salvador y Josefina se enfocaron en dos directrices: primero, “construir una casa térmica, transparente y ligera para favorecer vistas expansivas al propio terreno, así como conexiones físicas graduales con los árboles y el nuevo jardín, creado como parte del concepto de habitar en esta vivienda”, y segundo, “proponer un sistema constructivo que redujera al mínimo posible la intervención de albañiles, favoreciendo la construcción prefabricada y minimizando los detalles de terminación de acabados como atributos de una obra inserta en un entorno cultural tecnológicamente muy rezagado”.

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Tomar en cuenta los principios de sustentabilidad fue también un elemento fundamental en el momento de diseñar la casa: “Nos enfrentamos con la aparente contradicción entre la lógica arquitectónica de máxima transparencia-ligereza y mínima masa térmica-ganancia solar en un clima de calor, humedad y riesgo de huracanes severos. Como respuesta, conceptualizamos y desarrollamos, en conjunto con los ingenieros de diseño estructural y la empresa proveedora del material térmico seleccionado, un sistema constructivo híbrido que mezcla elementos portantes de metal y concreto celular”, destacaron Salvador Reyes Ríos y Josefina Larraín. Cada material fue cuidadosamente seleccionado por sus propiedades aislantes, y los espacios fueron concebidos para favorecer la ventilación y la entrada de luz natural, por ejemplo mediante los paneles corredizos-pivotantes de metal con bambú de la región. Por otra parte, esta casa plasma una técnica ancestral redescubierta y reinventada por Salvador Reyes en 1996: la amalgamación del concreto celular con la piel de estuco a base de la resina del árbol de chukum. 

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La vivienda consta de tres recámaras, un estudio, un “pabellón de invitados” de 48 metros cuadrados, una alberca, un área de servicios y un estacionamiento para tres autos. La cocina, sala-comedor y terraza están reunidas en un mismo volumen rodeado de vidrio. Tanto por su estética como por la idea de construir un proyecto económico, la casa Itzimná fue inspirada en las obras de los arquitectos Craig Ellwood y Pierre Koenig, así como en el programa de las Case Study Houses de California en los años 50 y, por supuesto, sin omitir el exquisito legado yucateco.