• Casas
  • Ana Quiroz
  • 13|06|2014
La casa de Gloria Cortina, elegante y precisa
Una diseñadora adelantada a su tiempo nos presenta su obra maestra, la casa donde vive, un espacio vestido a medida, en donde no falta ni sobra un alfiler.
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La autora del diseño interior de esta residencia se ha convertido en una referencia dentro del circuito de decoradores en México, y su trabajo ha comenzado a despuntar fuera del país también. Y es que Gloria Cortina ha desarrollado un estilo mexicano que no parece tal. Es decir, que se ha alejado de la paleta de color y el mobiliario con los que tradicionalmente se identifica al diseño nacional.

Gloria Cortina es una conocida de antaño para nuestra querida AD, casi desde que comenzamos ediciones en México, y nos ha acompañado como parte del Consejo Editorial durante años, por lo que sabemos de sus alcances y talento en temas de diseño. De hecho, cuando nos habla de un proyecto o tenemos la oportunidad de visitar alguno concluido, siempre nos revitaliza con su pasión desbordada y su entusiasmo al explicárnoslo. Sin embargo, fue especial la visita que hicimos a su residencia hace poco más de dos años, cuando iniciaba la remodelación de una casona a la que tanto aprecio y apego tenía, ya que perteneció a su abuela y fue el lugar en donde creció. En ese momento, cuando hablaba de la estructura original, construida por el diseñador y arquitecto modernista Arturo Pani (padre de Mario Pani, quien ha seguido sus pasos), se iluminaba su mirada y afrontaba el reto que tenía por delante: actualizar una casa ya de por sí hermosa, para obtener una residencia funcional para sus necesidades actuales, pues se trata de la casa en la que viviría con su familia. 

Su prioridad de respetar el diseño se cumple, y la casa se nota completamente renovada sin alterar las características arquitectónicas modernistas de la mansión original.

Luego de un par de visitas posteriores a la residencia, concluida en su totalidad, ésta se presenta magnífica con cuatro mil metros de terreno, un jardín que se deja contemplar desde las ventanas, fuentes, esculturas y vegetación abundante, para amalgamar un espacio idílico y elegante en plena Ciudad de México. La paleta de colores suaves permite apreciar cada pieza de mobiliario y obtener un espacio interior potente.

“Mis proyectos se caracterizan por un orden innato y por la simetría que existe en ellos, la cual utilizo como punto de partida para crear un ritmo estético. Me gustan los espacios cálidos y habitables, pero también es necesario inyectar un poco de drama y conseguir escenas contundentes, algo casi teatral”.