• Casas
  • Miguel Sada
  • 02|06|2015
La deleitante guarida de un coleccionista
Una antología de obras de arte y recuerdos personales esculpieron este departamento en São Paulo.
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"Mira Schendel, Franz Krajc-berg, Leonilson y Tunga son algunos de los talentosos que me emocionan y me intrigan. Hay en ellos una trascendencia. Emiten un grito silencioso, una melancolía sublime. Son viscerales y libres en el tiempo y el espacio. Pero admiro a tantos otros... He de enamorarme del creador y no sólo de la creación”, expresó el propietario de este departamento en São Paulo, un doctor en política internacional y en historia del arte, quien radica entre Nueva York y Brasil, y buscó que su morada comunicara su pasión por el mundo del arte y la poesía. 

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El principal desafío del proyecto fue transformar el departamento en un lugar donde la familia y el arte vivieran juntos en armonía. Consuelo Jorge, líder del despacho de arquitectura y diseño que lleva su nombre, estuvo a cargo de la consigna de remodelación y diseño interior de la vivienda siguiendo un leitmotiv: crear un refugio para las obras de arte en un ambiente moderno y audaz sin dejar de lado la comodidad y la calidez de un hogar. 

El acceso principal marca la pauta de lo que está por verse en el resto de la vivienda. El túnel de madera, que es un elemento de transición entre el interior y el exterior, surgió del deseo de no incluir una puerta convencional, sino de crear una conexión que discretamente condujera a la intimidad del departamento. Al adentrarse, las obras de arte esparcidas en el espacio reposan en el piso de piedra caliza, lo cual contagia la sensación de estar en una galería de arte. En la entrada, las pinturas de Franz Krajcberg, Tomie Ohtake y Iberê Camargo, sumadas a la silla del siglo XIX, el púlpito del maestro Valentín y las instalaciones de Mira Schendel y el Estar em todo, de Ángel Ramírez, comunican a quien cruza la puerta que se está ingresando a un cofre de tesoros.

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Sin embargo, es en el living de 120 metros cuadrados donde el colector expone sus más preciadas posesiones. A la derecha, el bronce de Liuba Wolf, una pieza de Mira Schendel y la caja de madera de Ángel Ramírez, mientras que al centro del salón aparece la trenza de cobre de Tunga. Asimismo, al fondo se exhibe un óleo de Tomie Ohtake y una escultura de Liuba Wolf. En el costado izquierdo, un tejido de Leonilson, piezas escultóricas de Mira Schendel y de Joaquin Tenreiro y una fotografía de Mario Cravo Neto, así como obras de Louise Bourgeois, Palatnik y Krajcberg crean un interesante diálogo que revela la forma en la que el dueño de la morada percibe la vida.

El mobiliario de la residencia es tan interesante como las obras de arte que la adornan; ejemplo de ello son los sofás de casi cinco metros de largo de Piero Lissoni que complementan el tapete nepalí Zili Aloe de By Kamy. Como remate de la decoración del living aparece la mecedora On, creada en 1977 por el maestro Oscar Niemeyer, y la lámpara de pie Tolomeo Mega, de los diseñadores Giancarlo Fassina y Michele de Lucchi.

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Asimismo, el comedor se transforma en una sala de museo al ostentar una escultura de Liuba Wolf de la década de 1960, una pieza de Tomie Ohtake y un reclinatorio minero del siglo XIX. En palabras del propietario, “los objetos no fueron pensados como decoración, son más bien la composición de un pensamiento, casi como un pasaje donde lo vivido compone este espacio. Cuando pongo una rosa en un jarrón, por ejemplo, esto puede ser todo un jardín para mí”.

El estudio es un espacio abierto que ostenta el escritorio Quilombo de Arthur Casas y la silla Commander de Jorge Zalszupin. Esta zona se conecta secretamente con el family room a través de estantes giratorios iluminados para exponer los libros y objetos, tales como las piezas de arte cinético de Palatnik. El family llama la atención por la comodidad que brinda el sofá Tufty Time de Patricia Urquiola para B&B Italia y la silla de cuero Smoke de Maarten Baas. En esta área el arte complementa la decoración, con la escultura del caballo y la mujer de cerámica de Vasco Prado y la fotografía Love de Rafael Assef.

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En el dormitorio principal, Consuelo Jorge creó una atmósfera acogedora con elementos neutros y de siluetas simples, como la cama Febo de Antonio Citterio para B&B Italia. El sillón y el taburete Portofino Bergere para Minotti diseñado por Rodolfo Dordoni completan la estética cruda del ambiente, mientras la fotografía en blanco y negro de Claudia Andujar añade drama.Para el diseño del vestidor de 36 metros cuadrados intervino MisuraEmme. Añadió puertas corredizas de laca y cristal y una ornamentación discreta, por lo que destaca la silla Gondola de Pierre Paulin y el candil de Baccarat. El impacto al entrar a la sala de baño de la habitación principal es causado por el muro de mármol negro, que contrasta con el blanco puro que impera en el espacio. 

“Consuelo Jorge consiguió interpretar mi modo de vida y traducirlo a un espacio arquitectónico no para un coleccionista o para albergar una colección, sino para saborear la vida”, puntualizó el dueño. Para los habitantes de este departamento contemporáneo y extravagante en São Paulo, un púlpito barroco, un poema bordado en la pared, un diván de Niemeyer y una trenza de cobre se funden con historias y momentos especiales para crear una historia, su propia historia.