• Casas
  • Jessica Moreno
  • 03|11|2015
Refugio artesanal
Casa Gabriela se inspira en la cultura yucateca y adopta sus colores, vegetación, artesanías y arquitectura.
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Arquitectura: TACO Taller de Arquitectura Contextual

Con el objetivo de brindar un espacio imperturbable a la familia que la habitaría, Casa Gabriela fue creada principalmente bajo parámetros que aseguraran un entorno con clima fresco y eficiencia energética durante todo el año. Lo primero que salta a la vista son sus muros de concreto, los cuales forman una plazoleta al centro de la residencia, que recrea las del centro de Mérida a modo de homenaje y, a su vez, forma un espacio público de reunión, así como un acceso seguro a la vivienda. Cualquier dejo de rudeza que pudieran generar sus materiales, es suavizado con un elemento acuático y orgánico, que funciona como recibidor y controlador de mosquitos y, además, oxigena naturalmente la zona marcando la entrada a un paraíso sereno.

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Adentro, el agua es visible desde todas las áreas comunes, por lo que el estanque juega un papel importante para lograr una sensación de frescura que contrasta con el calor del exterior, y logra que la casa se sienta verdaderamente como un resguardo. La cocina, la estancia y el comedor convergen y se unen a una terraza trasera semiexterior que llega hasta el jardín y actúa como una extensión de éstos, para continuar el flujo de aire y espacio, y que tiene también acceso a un patio abierto en la azotea. La idea general es que sea un entorno libre, por lo que la recámara también cuenta con su propia terraza semiexterna, en donde los residentes pueden descansar sobre una hamaca y disfrutar de la entrada de luz y sombra. Algunas áreas están separadas únicamente por muros de cristal para agrandar visualmente el terreno, y varios de los vanos se cierran sólo con tela de mosquitero, permitiendo una ventilación natural constante. Estos elementos en conjunto hacen de Casa Gabriela un espacio más grande y airado de lo que en realidad podría ser, y aprovechan su potencial al máximo.

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Con el mismo propósito, los techos altos tienen aperturas cenitales para evacuar el aire caliente y lograr una temperatura interior perfecta sin necesidad de recurrir a medios artificiales, mientras que los techos bajos están aislados térmicamente con paneles de poliestireno. Es así como se obtuvo un rendimiento energético eficiente. Finalmente, las paredes hechas con bloques de cemento son intervenidas por el uso constante de celosías que permiten la entrada de luz natural pero que rechazan la lluvia y los huracanes. Para redondear el aspecto arquitectónico impenetrable, los pisos son de concreto desbastado, al igual que algunas placas del mobiliario fijo. ¿Y qué es lo que otorga a Casa Gabriela un ambiente acogedor a pesar de sus materiales aparentemente fríos? Su vegetación endémica, la cual está colocada de manera estratégica para atraer aves silvestres, sus frutales, verduras y hierbas que la familia puede consumir y, sobre todo, la presencia de color en todos los umbrales de acceso, en los muebles y en la decoración funcional de la casa. Todas las tonalidades se eligieron a partir de las artesanías de la región, y debido a su capacidad de dialogar en armonía con las flores del jardín.