• Casas
  • Miguel Sada
  • 04|02|2016
Mid Century reinventado
El “Bad Boy del diseño”, Maxime Jacquet, le ha devuelto su esplendor a una casa de mitad de siglo con un mix de luz, blanco y obras artísticas.
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Diseño de interiores: Maxime Jacquet

A sus 27 años, el belga Maxime Jacquet, establecido en Los Ángeles y director creativo de su propia firma, se ha ganado un espacio en la élite de la industria del diseño como curador y diseñador de lifestyle. Cuando comenzó a proyectar era mucho más joven que la mayoría de los creativos de la industria y su labor comenzó a atraer miradas por su estilo audaz y sorpresivo, por lo que fue apodado “the bad boy of design”. Lo que comenzó en 2010 con el diseño de interiores de múltiples hogares, se transformó en una exitosa firma. Sus clientes, coleccionistas de arte, iconos de la moda y celebridades, buscan su agudo sentido del estilo y su capacidad de incorporar un aire high fashion en un espacio habitable irrepetible. Se trata de originalidad fiel al espacio.
 

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Al crecer en Bélgica, desde temprana edad Maxime mantuvo una relación cercana con el diseño y con la abundante fusión de arquitectura contemporánea y antigua en Europa. “Esto definitivamente causó un fuerte impacto en la forma en la que diseño cada proyecto. Siempre me gusta mezclar piezas que regularmente no imaginamos juntas”, Maxime Jacquet. La arquitectura del Movimiento Moderno de los años 50, caracterizada por la simplificación de las formas, la ausencia de ornamentos y el uso de acero y hormigón, fue la inspiración principal de Jacquet para el diseño de la casa Golden Age situada en Beverly Hills. Su principal objetivo: conservar los volúmenes de la residencia abiertos para exaltar las vistas espectaculares del sitio.
 

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Maxime creó una composición cautivadora con un mix de texturas y materiales utilizando sólo tonos claros. “Me mantuve lejos del color para conseguir una atmósfera calma, esto hace que el espacio luzca limpio y elegante”. Asimismo, incorporó un blanco luminoso en muros, pisos y mobiliario para añadir un toque de contemporaneidad y pureza al diseño. El interiorista se aseguró de no alterar la arquitectura original de los años 50 para conservar su esencia y no transformarla en una morada contemporánea. La casa se despliega en un sólo nivel con escasas divisiones entre los espacios, un layout muy clásico de las viviendas mid-century. Incluso las extensas áreas verdes parecen penetrar y conectarse con el interior gracias a los ventanales que rodean la residencia. Además, éstos ofrecen las mejores vistas de L.A. desde casi cualquier punto de la casa Golden Age.
 

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Maxime tuvo especial cuidado al seleccionar cada pieza. “Quería que el arte tuviera presencia en el diseño sin ser abrumador”. Añadió fotografías en blanco y negro de Helmut Newton y Andy Warhol, y esculturas monocromáticas de Robert Indiana, entre otros. La mayoría del mobiliario fue hecho a medida para crear las proporciones ideales para la residencia. Asimismo, integró piezas de Minotti y Poliform, y luminarias de Tom Dixon en la entrada. Las vistas y las obras de arte hacen que la vivienda manifieste un carácter cautivador. El sello de Maxime Jacquet, reconocible en las piezas de gran formato, en el contraste de estilos y periodos y en la esencia haute couture, hacen que la casa Golden Age relate una historia de audacia y pasión por las artes visuales.