• Casas
  • Karine Monié
  • 17|03|2015
Encanto parisino
El nuevo hogar de la diseñadora de interiores Sarah Lavoine es una oda al color y una invitación a descubrir su universo creativo.
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La prioridad de la talentosa francesa era seguir en el barrio donde siempre ha vivido: el exclusivo primer arrondissement de París. Por esta razón, cuando encontraron este hermoso dúplex de 170 metros cuadrados, Sarah Lavoine y su familia no dudaron ni un segundo. Ubicado en un edificio tradicional parisino del siglo XIX, cerca de los sitios históricos y culturales más famosos —como el museo del Louvre, el jardín de las Tullerías, la plaza Vendôme, la calle Saint-Honoré y el río Sena—, este departamento era perfecto.

Para una profesional tan apasionada como ella, la mayor regla para dar vida a su hogar es crear un espacio acogedor lleno de energía. “Considero cada proyecto que realizo como una nueva experiencia, con una nueva historia que contar. Para mí, siempre es particular decorar una vivienda en París, pues al vivir aquí, tengo una fuerte conexión con la ciudad. ¡En el caso de este departamento, fue aún más especial, ya que es mío!”. En este departamento, que cuenta con tres recámaras, la escalera se asemeja al puente de un barco. Con algunas paredes pintadas en negro o azul (un azul vintage de la colección de Sarah Lavoine), y gracias a la luz natural que inunda los espacios, la atmósfera es cálida. Se encontró el equilibrio perfecto entre el diseño interior contemporáneo y la arquitectura clásica revelada por las vigas aparentes del siglo XIX y los tradicionales tragaluces. Cada rincón refleja el estilo de vida à la française.

Todo fue concebido para generar armonía entre artesanía y lujo. Por ejemplo, en la sala destacan varias piezas de diseñadores y artistas de renombre como la lámpara de suelo de Paola Navone, la alfombra Cintas de Patricia Urquiola y una obra de Fabrice Hyber, así como muebles hechos por Sarah Lavoine como el sofá beige, Romy, y el blanco, Noa. Un sofá café comprado en el mercado de pulgas de Saint-Ouen y una coffee table de los años 50-60 perfeccionan el look. Esta mezcla de influencias plasma la voluntad de Sarah Lavoine de borrar los límites entre diseño interior, arte, escultura y arquitectura, ya que considera cada uno como algo complementario. “Admiro la arquitectura desenfrenada de Gaudí y la mesurada de Tadao Ando, el modernismo de las casas de Palm Springs, así como el trabajo de Louise Bourgeois y Karel Appel”.

Aunque vivir en París sea inspirador para Sarah Lavoine, diseñar su nuevo hogar fue un verdadero reto, que sin duda logró honrar a través de una paleta refinada que cristaliza perfectamente su estilo.