• Casas
  • Ana Quiroz
  • 21|10|2014
Racionalismo emocional
El poblado de Vail, en Colorado, es el escenario perfecto para un chalet contemporáneo que luce individual y lleno carácter.
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Remodelación: Fernando Ogarrio

Diseño interior: Gloria Cortina

Buscando a la naturaleza, esta residencia se asoma sin miedo al bosque. En verano, el verdor de los pinos toca y tiñe la casa concebida bajo los principios funcionalistas de la escuela Bauhaus. Esta construcción de los años 60 fue remodelada por el arquitecto Fernando Ogarrio para una pareja de mexicanos que buscaba un refugio en la montaña. Los moradores gustan de utilizarla tanto en invierno como en verano, por lo que decidieron crear una atmósfera contemporánea sin perder la sensación de estar en un entorno montañoso. La diseñadora de interiores Gloria Cortina —quien ha hecho mancuerna con el arquitecto Ogarrio— fue la encargada de crear espacios elegantes y sobrios, y el proyecto fluyó de manera armoniosa y creativa. El punto de partida para los profesionales fue crear un chalet atemporal que pudiera albergar con calidez y confort a sus habitantes, quienes poseen un gusto muy exigente y sofisticado, por lo que era preciso hacer una selección cuidadosa de materiales y mobiliario. El reto más importante era lograr una casa habitable durante todas las estaciones del año.

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Se trata de una vivienda de poco más de 800 metros cuadrados en tres niveles, en los que se ha privilegiado el uso de grandes ventanales para saborear las vistas exteriores en toda su intensidad. El interior no busca competir con el entorno, sino crear espacios contemplativos que fomenten un sentimiento de verdadero calor de hogar. Aunque no es una casa museo, cada detalle de la decoración hace constar que se trató de una labor estudiada, pues las antigüedades que se encuentran a lo largo y ancho de la residencia son objetos muy bien pensados para obtener una dinámica que juega con el tiempo, al poseer mobiliario muy actual y piezas clásicas que danzan en los salones para crear un estilo del que no se tiene referencia en aquella latitud geográfica.

El ambiente es dominado por tonos neutros, pieles y materiales naturales. Cortinas de franela gris aportan un aspecto teatral a la residencia de cuatro habitaciones, en donde el salón de juegos se ha convertido en el sitio más concurrido. El resultado es una caja racionalista que ha sido intervenida al interior para lograr interesantes ambientes emocionales.