• Casas
  • Ana Quiroz
  • 12|05|2016
Irekua Anatani
Avándaro fue habitado por indígenas tarascos, de cuya lengua se tomaron los vocablos que denominan este proyecto: Irekua (casa familiar) y Anatani (estar bajo un árbol).
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Arquitectura: Broissin Arquitectos / Gerardo Broissin, Adrián Téllez
Diseño Interior: Broissin Arquitectos con la colaboración de Marina Pani

En el mundo de la arquitectura, los conceptos de funcionalidad y estética están presentes en cada despacho, y para los amantes del buen diseño, la comodidad, la practicidad y la sencillez son ideas imperdibles que deben existir en la casa habitación. Para el arquitecto Gerardo Broissin, es importante que cada una de sus obras brinden el lujo que se requiere para el bienestar del usuario. Sus obras de arquitectura siempre resultan escultóricas y no pierden ningún detalle, además de que privilegian la escala humana para lograr que cada morador o visitante tenga el rico sentimiento de no querer salir nunca de la casa.

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“Inspirados por el terreno, el cual se encuentra cubierto por vistosas arboledas de oyameles, pinos y encinos, principalmente, y desde el primer momento en que conocimos el predio, pensamos que la residencia tendría que gozar del esplendor de vivir bajo esta espesura y ser parte intrínseca del entorno. Así que nuestro trabajo comenzó con un proyecto que resguarda la mayoría de los árboles y causa un  mínimo impacto sobre el bosque”, comentó el arquitecto Gerardo Broissin. La distribución de la casa privilegió la función de los espacios y el uso que iba a tener cada ambiente para hacer un recorrido sencillo, lo que se fue proyectando de acuerdo a la topografía para acomodar cada área de forma exacta, sin escatimar en detalles para generar vistas al bosque que crean la sensación de remanso en cada espacio.

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En Avándaro el clima es templado, semihúmedo y con temperaturas máximas de 35 grados centígrados y mínimas de tres, por lo que el diseño de las cinco fachadas responde a su orientación. La fachada sur-oriente se muestra lineal y dominada por una cortina de madera que ayuda a dejar pasar los rayos del sol por las mañanas para mantener la temperatura; asimismo, otorga la calidez necesaria al corredor que está contenido entre ésta y el muro de concreto armado que forma la estructura de soporte principal de la casa. Este muro, de concreto aparente, divide los espacios privados y los públicos, en los que predominan la sala de estar y las terrazas, pues se trata de una casa de descanso que tiene como principal objetivo la vida social y el relax.

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En contraste visual y formal, la fachada sur-poniente está conformada por vidrio en su mayor parte, para capturar los últimos rayos del sol de la tarde y calentar las habitaciones y baños para la caída de la temperatura en las noches. La fachada norte remata hacia el lago de Valle de Bravo, y está extendida en un arreglo abierto-cubierto que fortalece la intención de vivir una casa en forma holística con su entorno y sus usuarios, a través de la terraza principal y la alberca. Por su parte, la quinta fachada es 100 por ciento verde, lo que mantiene una temperatura pareja en los cielos rasos durante todo el año y mimetiza la residencia con su contexto natural, que es la vena original del diseño.