• Casas
  • Karine Monié
  • 11|05|2016
Esculpida en la piedra
Al norte de California, esta elegante vivienda familiar rinde homenaje a un paisaje costero de ensueño.
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Arquitectura y Diseño Interior: Studio Schicketanz

En la costa californiana, a 200 kilómetros de San Francisco, Carmel-by-the-Sea es un pueblo encantador del que cualquier visitante se enamora a primera vista. Sus pequeñas calles, con restaurantes y galerías de arte, invitan a pasear antes de descubrir la playa. Para los amantes de los paisajes, hay mucho que ver en los alrededores, como paseos por la costa y caminatas en reservas naturales. Los dueños de esta casa única —situada en Carmel Highlands, a 10 minutos en coche del pueblo— consideran que este entorno es ideal para tener una vida apacible con sus hijas gemelas (y dos perros), y confiaron en Studio Schicketanz, cuyo equipo se encargó de la arquitectura y el diseño interior.

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Con una pendiente de 45 grados, el terreno fue el principal reto en el marco de la construcción. Pero fue también una gran oportunidad, pues es lo que permite tener vistas espectaculares hacia el océano, en particular desde la sala, la recámara principal y las terrazas. Desde el exterior, los muros de piedra natural y las superficies de madera se fusionan con el entorno, creando así armonía. En efecto, la arquitecta Mary Ann Schicketanz quiso suavizar el impacto visual de la casa. El paisajismo fue también particularmente cuidado, gracias a la ayuda del biólogo-horticultor local, Fred Ballerini.

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Dividida en cuatro pisos, la vivienda se extiende en una superficie de casi 600 metros cuadrados. La entrada se esconde en la ladera antes de revelar en el interior una sofisticada serie de espacios que parecen dialogar entre sí. El plano abierto de la sala da una sensación de fluidez y apertura, además de dejar entrar la luz natural en abundancia. Los sofás de B&B Italia y la mecedora de Milo Baughman, tapizada con una tela de Larsen, rodean coffee tables de Guy Lefevre de la década de 1970 sobre en una alfombra de Edward Fields. El comedor comparte esta misma área, y a su lado, se encuentra la cocina abierta. En ella, las líneas contemporáneas de los elementos de la marca Boffi, un horno de pizza y un doble horno MasterChef de Miele se combinan sorprendentemente con la viga de piedra.

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La paleta cromática, mayormente gris, beige y café, se caracteriza por sus tonalidades terrenales que hacen eco del paisaje circundante. Puertas de vidrio de piso a techo dan acceso a una amplia terraza que fue concebida para tomar ventaja de las vistas espectaculares hacia el océano Pacífico y la reserva natural de Point Lobos.

La casa alberga cuartos para los niños y una master suite que permite apreciar el sublime panorama, ya sea desde el deck o a través de los ventanales. El nivel más bajo actúa como una ala separada y alberga un gimnasio, un spa, una sala de televisión y las áreas para los invitados. Con este proyecto, Mary Ann Schicketanz —que cuenta con la certificación LEED— demuestra que arquitectura y sustentabilidad pueden (y deben) ir a la par.