• Casas
  • María Alcocer
  • 10|04|2015
Serenidad en el Caribe
En República Dominicana se erige una residencia que rinde homenaje al océano y a la naturaleza gracias a la perfecta puesta en escena de los arquitectos Henny Díaz y José Ignacio Ferreira.
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La belleza intrínseca de Punta Cana y su apacible vida, en conjunto con la exuberante naturaleza, fueron razones sobradas para cautivar a los propietarios de Villa Ammonite desde que visitaron este lugar por vez primera. No es casualidad haber elegido un sitio sereno que se levanta ante el Caribe para admirar los amaneceres más gloriosos y las puestas de sol más dramáticas de República Dominicana. Villa Ammonite es una morada trazada por un entorno tan espléndido como privilegiado. 

Esta propiedad, -con una superficie de dos mil 500 metros cuadrados-, debe su nombre al fósil “ammonite” —tipo de cefalópodos del periodo devónico- que solía tener un caparazón en espiral enrollado sobre sí mismo—, cuya forma inspiró al equipo de creativos que imprimieron su sello a lo largo de la casa.

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La arquitectura de la vivienda estuvo a cargo del venezolano Francisco Feaugas, quien la patenta a través de tres pilares fundamentales: forma, espacio y orden. La forma está magistralmente definida por volúmenes que conforman los tres núcleos de la casa: el área social, el área de servicio y el área personal. Los espacios, en los que se observa el uso de materiales locales-, se definen por la combinación volumétrica y el ritmo de la estructura para lograr el máximo disfrute de las vistas al océano y a la playa. El orden es jerarquizado a través del agua, que dirige el recorrido de la residencia desde la entrada principal disponiendo de manera orgánica los espacios, y logra, junto con la vegetación y diversos tipos de rocas de la isla, crear un microclima que inunda de frescura la morada. La cuidadosa selección de las especies vegetales fue llevada a cabo por los arquitectos paisajistas de Estudio PWP, quienes cumplieron la misión de integrar la residencia con el ambiente circundante impregnándola de vida y espontaneidad. 

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Por su parte, los arquitectos Henny Díaz y José Ignacio Ferreira, de DAIO Studio, fueron los encargados de la concepción y ejecución del proyecto de interiorismo. El plan de diseño se revela en el manejo cuidadoso de los espacios que fueron adaptados y modificados de acuerdo a los intereses y gustos de cada uno de los miembros de la familia, siempre teniendo en cuenta la mejor solución estética, funcional y tecnológica. En el interior se contempla un ambiente con resplandor gracias a la fusión de colores, materiales y texturas —entre las que destaca la de los muros de roca coralina rústica—, que comparten el espacio con mobiliario de Poltrona Frau, B&B Italia, Riva 1920 y Luce Plan, así como con piezas hechas a la medida por DAIO Studio y que, además, conviven en armonía con diseños de Héctor Esrawe, Francisco Gómez y Paz Jorge Lizarazo, entre otros. 

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El interés de los dueños por el arte se observa en diversos lugares de la casa, por ejemplo, el corredor principal alberga obras de gran formato del artista plástico venezolano Jacobo Borges, así como las famosas flores del escultor colombiano Hugo Zapata.

Gracias a la perfecta puesta en escena en Villa Ammonite, por parte de los creativos Henny Díaz y José Ignacio Ferreira, de DAIO Studio, el interior combina el savoir-vivre, la elegancia, y la sencillez ideales para habitar una atmósfera calma y entrañable junto al esplendido mar del Caribe.