• Casas
  • Ana Quiroz
  • 11|03|2015
Territorio natural y colorido
"Hemos creado una residencia en Los Cabos tan fresca y cómoda que hace que nunca te quieras ir", Paulina Jiménez.
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Arquitectura: Alejandro Magaña 

Diseño interior: Paulina Jiménez 

Buscaban un sitio relajado, de líneas poco rebus-cadas pero con pequeños destellos de color, una arquitectura franca que pudiera convivir con un diseño de interiores sofisticado y raudales de luz natural. Son una pareja joven con dos niños pequeños y uno en camino, que imaginó una residencia frente al mar sin complicaciones, lista para recibir a sus amigos y relajarse con charlas interminables. Buscaron al arquitecto Alejandro Magaña para obtener un espacio moderno, rico en materiales y texturas. El reto era interesante, pues el terreno se extiende sobre una cañada, y el programa requería de aproximadamente 900 metros de construcción, lo cual generó que el proyecto fluyera con volúmenes y espacios abiertos, y benefició las vistas hacia el paisaje desértico que contrasta con el azul del Mar de Cortés. Al proyecto se sumó la diseñadora de interiores Paulina Jiménez, quien tiene una trayectoria importante y es reconocida en Baja California Sur. Ella se encargó de traer el sabor de Puerto Vallarta a Los Cabos, pues los moradores de esta residencia querían sentirse como en casa en este espacio, luego de vivir en la costa del Pacífico, con una vegetación y un ambiente mucho más tropical.

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La casa da la bienvenida a sus visitantes a través de una puerta de madera de encino de tres metros de altura, que comunica inmediatamente al vestíbulo, que se distingue por la utilización de muebles hechos a la medida con madera de parota, y desde donde se respira un ambiente de confort y libertad. La habitación para huéspedes se encuentra a unos pasos y la madera continúa siendo el elemento protagónico, pero el color comienza a jugar un papel importante con telas y tejidos en turquesa que invitan a la relajación.

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La arquitectura continúa bajando por unas escaleras de madera de tzalam, donde el volumen del espacio y el juego de luz por medio de vigas hacen que éste sea bello e impresionante, para llegar así a la segunda planta, donde el gran salón y las habitaciones se conjuntan en un espacio abierto. La cocina y el comedor fueron diseñados bajo un ambiente colmado de luz —donde la vista de la montaña es espectacular— y el mobiliario por sí solo comienza a tomar relevancia al exaltarse las extraordinarias vetas de las maderas exóticas del sur de México. La sala tiene un muro bajo divisorio del comedor y una vista natural hacia el Mar de Cortés que, junto con el reflejo de los azules y los tonos ocres del desierto, funcionaron como inspiración para la diseñadora en la selección de telas, mobiliario y arte contemporáneo, elaborado especialmente para esta familia con el tema “Regresando de la pesca”.

“El concepto de diseño estuvo siempre inspirado en la playa y en sus colores, gozando de mobiliario, telas y accesorios con libertad creativa, con frescura y objetos de fácil mantenimiento, donde los muebles pueden ser apreciados por sus formas y vetas naturales. Todo esto con la intención de satisfacer las necesidades de los moradores, quienes buscan vivir sin formalismos y disfrutan andar descalzos y en contacto con materiales naturales como la madera, el mármol o las piedras de río”, comentó la diseñadora de interiores, Paulina Jiménez.