• Casas
  • Michael Paul
  • 23|06|2015
Tesoros escondidos
Descubre la morada de Jenny-Lyn Hart Boden, uno de los talentos prodigiosos del diseño en Hong Kong.
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Cuenta la leyenda que los tesoros escondidos son desenterrados de las cavernas más oscuras, y los mares más profundos. Pero aquí en Hong Kong existe una excepción a la regla. Si paseas a través del prestigioso distrito residencial Mid-Levels, encontrarás un edificio residencial romántico de los años 50 que te sorprenderá. Tomar el pintoresco elevador de jaula hasta el último piso es descubrir el extravagante hogar de Jenny-Lyn Hart Boden, diseñadora de interiores, coleccionista, estilista de moda y versátil creadora de tendencias. En esta exéntrica joya, inmersa entre la brutal arquitectura y los enormes monolitos que conforman Hong Kong, Jenny-Lyn ha curado su valiosa colección de muebles de mediados del siglo XX, arte contemporáneo y otros objetos preciados.

Llegó de Australia a Londres hace 18 años con la determinación de triunfar en el elitista mundo del diseño europeo, y esta elegante aussi babe de melena rubia y risa contagiosa ha sido ayudada por los dioses. En pocas semanas consiguió un empleo con el famoso vendedor de arte, David Gill, en su galería de Fulham Road. “Trabajar con David fue una experiencia excepcional”, refirió Jenny-Lyn. “El gusto de David es insuperable. Estaré eternamente agradecida con él por lo que me enseñó”. Con su valiente actitud y su arrojo para llevar a cabo las cosas, así como su ambición de aprender todo lo que podía sobre su pasión por el mobiliario del siglo XX, sólo le tomó algunos años establecerse como una de las interioristas más destacadas y poseer un estilo propio.

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Su estratégica mudanza a Hong Kong hace dos años le permitió a Jenny-Lyn estar más cerca de sus clientes residentes en Asia y Australia. “Hong Kong es el lugar perfecto para mí en este momento. Me gusta poder visitar a mi familia con más frecuencia”. La primera vez que vio este departamento en Mid-Levels, pudo mirar de inmediato más allá de su desaliñado interior. “Pensé que me había ganado la lotería con sus espaciosas proporciones, balcones generosos y espléndidas vistas de la ciudad. Era como una princesa durmiente que necesitaba un beso mágico para despertar su potencial”. En unas cuantas semanas, Jenny-Lyn había transformado el espacio con su propio estilo al introducir una paleta vanguardista en la que destacan sus tesoros predilectos, al tiempo que sobrelleva las limitaciones de un edificio antiguo.

Actualmente, el penthouse tiene un toque del glamour del Hollywood de los años 50. No es de sorprender que una de las primeras influencias de Jenny-Lyn fuera Tony Duquette —un icono del diseño estadounidense famoso por sus espléndidas habitaciones y porque atendía a las estrellas—. Sin embargo, a diferencia de su héroe, Jenny-Lyn emplea una mezcla pragmática de piezas opuestas para crear teatro y drama con el fin de destacar la individualidad, la simplicidad elegante y las audaces formas de su colección de mobiliario. Por un lado, hay en su estilo una perceptible disciplina que tiende hacia un sentido de la simetría y la geometría orquestada, pero por otro, introduce hábilmente detalles ingeniosos que entran en el reino de la fantasía. Un ejemplo de ello son las mesas laterales Emu. “Aunque mi trabajo tiene una exuberante mezcla de estilos, hay un elemento común en todo lo que hago. Cada espacio tiene su propia identidad”, explicó Jenny-Lyn.

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Desde el momento de ingresar, nos encontramos ante la opulencia de las paredes color verde esmeralda de su estudio de trabajo. En este espacio destaca un gran escritorio francés de madera de los años 40, mientras que una máscara de cobre de los 60 combina con una cautivante cabeza de carnero exhibida en una mesa baja de cobre y cerámica, y con las sombras étnicas de una tela de Jim Thompson de los años 60 enmarcada en la pared. Es un comienzo vanguardista que marca la pauta de lo que está por venir. El sentido dramático de Jenny-Lyn se encuentra personificado en el comedor, en donde un escritorio de Ettore Sottsass escandalosamente kitsch de 1976, del grupo milanés Memphis, funciona como mesa. “Esta pieza es muy vistosa”, exclamó entre risas. “Es un desafío a lo cotidiano, lo que Sottsass trataba de expresar”. Un tema recurrente en su estilo decorativo es la palmera, y este espacio no es la excepción. Una gran lámpara de pie de hoja de palma plateada yace en una esquina en lugar de una planta convencional. Detrás del escritorio hay aún más color, proveniente de una estrafalaria escultura de plexiglás anaranjada y púrpura de 1970 que llama de inmediato la atención. “La llamo el bong; es una pieza extraordinaria”.

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En la sala de estar, la cual está separada del comedor por una extraña mampara de 1960 de Paco Rabanne, se encuentran más tesoros preciosos. “La compré en un almacén secreto en las afueras de Milán. Está basada en el teorema de Pitágoras —un concepto brillante—. Nunca me iría sin ella”. Lo mismo siente hacia la inusual consola de tres pies de estilo de la década de los 50, de Ico Parisi, que compró en Clignancourt, París. “J’adore esta pieza”, bromeó. Un sofá funky estilo “coma”, hecho a la medida y diseñado por ella, agrega ingenio y un tono más alegre y atrevido al espacio, mientras que una mesita de café de acero inoxidable de 1960 de Marco Giovanelli, de perfectas proporciones, refleja la obra de arte de Richard Allen que engalana la pared.

La joya de departamento de Jenny-Lyn, con su glamorosa mezcla de estilos y piezas trofeo, es un tributo a su gusto excepcional y a su pasión por los objetos gloriosos. Sin embargo, como cualquier buen diseñador, evita tener un estilo hermético o seguir la moda de manera frívola; prefiere emplear una flexibilidad inherente y una aproximación abierta en cada proyecto que emprende. “Trato de crear fantasías decorativas que reflejen la personalidad de mis clientes y que proyecten el sentido de lo inesperado. Incluso, estoy diseñando un interior minimalista para un cliente de Hong Kong este año”. Sin importar lo que el futuro tenga reservado para esta talentosa diseñadora, podemos asegurar que continuará sorprendiéndonos con su rica imaginación y originalidad.