• Casas
  • Karine Monié
  • 11|05|2014
Una nueva vida
La renovación de esta vivienda de Nueva Zelanda preservó la construcción de origen y modificó la arquitectura global al mismo tiempo.
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Arquitectura: Tim Dorrington de Dorrington Architects

Diseño interior: Tim Dorrington y Rebecca Walker

El descubrir el proyecto en el cual iban a trabajar, los miembros de Dorrington Architects se percataron de que se trataba de un bungalow de ladrillo cuyas habitaciones eran laberínticas y cuyas vistas hacia el océano estaban poco aprovechadas.

Los dueños de esta casa ubicada en el barrio residencial de Westmere, en la capital neozelandesa Auckland, no quisieron empezar desde cero ni dar una hoja en blanco a los arquitectos y diseñadores de interior a cargo del proyecto. Al contrario, uno de los principales requisitos fue incorporar lo existente, renovar en vez de destruir. Como resultado, los dos bloques originales conviven con dos más recientes y se unen entre sí gracias a un pasillo y a unas escaleras.

Cabe señalar que los primeros albergan dos habitaciones, una oficina y una sala de baño art déco, mientras que en los segundos se encuentran las áreas comunes y la suite principal. En el piso inferior está el dormitorio de invitados, la lavandería, una sala de baño y la sala multimedia.

A pesar de que la vivienda domina el arrecife de Meola, inicialmente carecía de aperturas hacia el exterior. Gracias al trabajo de Dorrington Architects, Winsomere Crescent se organiza ahora de tal manera que las vistas hacia el océano están maximizadas y la luz natural entra a los espacios interiores mucho más que antes. “Ya que Nueva Zelanda es un país joven, desarrolla constantemente un estilo local, y nosotros, como arquitectos de aquí, seguimos las tendencias internacionales mientras estamos conscientes de la historia de nuestros propios edificios”, explicó Tim Dorrington.

El ladrillo de origen fue conservado pero pintado de blanco, y al bloque principal se le agregó una cubierta metálica, lo que le otorga un aspecto contemporáneo a la estructura.

La madera es omnipresente, y paneles de este material se encuentran en varios rincones de la casa. “Diseñamos los interiores como una extensión de la arquitectura”. A partir de esta primicia, que guía el trabajo de los miembros de Dorrington Architects, se escogió una paleta de colores neutra, así como líneas y texturas sencillas para decorar Winsomere Crescent. “Nos gusta la autenticidad de los materiales naturales, y el techo de madera en la entrada crea una sensación de continuidad en toda la vivienda”, destacó Tim Dorrington. Finalmente, se encontró el justo equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo en esta casa, cuyo diseño interior es un verdadero complemento de su arquitectura.