Declaración vanguardista
A comienzos del siglo XX, la arquitectura expresionista hizo una proclamación de emocionalidad al mundo.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/22/expres1_8578_615x.jpg

Los ideales del expresionismo teórico, fundamentado en la filosofía de figuras como Friedrich Nietzsche o Søren Kierkegaard, adquirieron un nuevo rostro al ser trasladados a la arquitectura. Conceptos como el rechazo a la burguesía, el individualismo, el aislamiento, la fuerza e incluso la violencia fueron integrados a diferentes construcciones expresionistas mediante estructuras de carácter monolítico y formas distorsionadas para generar un alto impacto emocional.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/22/expres3_3813_546x.jpg

Uno de los ejemplos más notables de esta primera etapa del movimiento es la Torre Einstein, del arquitecto judeoalemán Erich Mendelsohn, un observatorio astrofísico ubicado en la ciudad de Potsdam, que se distingue por ser casi una escultura masiva, asimétrica, de líneas fragmentadas y formas orgánicas a tono con las particularidades de la corriente. Este estilo evolucionó rápidamente, por lo que pronto se desarrollaron ligeras variantes, como el expresionismo estándar —también conocido como expresionismo en ladrillo—, que tal y como su nombre lo indica, prioriza el uso de este material, así como de baldosas.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/22/expres2_4041_615x.jpg

Por su impacto, hay quienes siguen considerando la arquitectura expresionista como parte fundamental de la vanguardia alemana, holandesa, austriaca, checa y danesa de las décadas de 1910, 1920 y 1930. Aunque su auge se dio hace 100 años, este movimiento aún sigue sorprendiendo por la declaración de emoción y la innovación de sus construcciones emblemáticas.