El Centro Roberto Garza Sada de Arte, Arquitectura y Diseño
Tadao Ando crea en México su primera obra en América Latina, bautizada con el nombre “The Gates of Creation”.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/201421/tadao_ando_centro_monterrey_2_8064_615x.jpg

El acreedor al premio Pritzker en 1995 aceptó el reto de crear un espacio para los jóvenes emprendedores cuya pasión son las artes visuales, en honor a Roberto Garza Sada, empresario y filántropo mexicano, gran promotor y entusiasta del arte, la educación y la cultura.

Tadao Ando se mostraba renuente, pero al ver las imágenes de la majestuosidad que rodea a la Universidad de Monterrey, negarse dejó de ser una opción: el paisaje montañoso lo sedujo y quiso formar parte de él. Durante su primer visita al sitio donde se llevaría a cabo el proyecto, en marzo de 2007, se enfadó cuando el clima extremoso de la ciudad hacía imposible ver las montañas prometidas, así que planteó un proyecto demasiado complejo con la esperanza de que fuera rechazado. Pero, para su sorpresa, todas sus propuestas fueron aceptadas y, posteriormente, concluidas con éxito. Ando decidió bautizar a la estructura como “The Gates of Creation”, un nombre particularmente adecuado al propósito del edificio: incentivar a los jóvenes a crear ideas y proyectos con referencia al arte visual.

El edificio consta de 13 mil 115 metros cuadrados de construcción, mide 99 metros de largo por 27 de ancho y cuenta con seis niveles de doble altura que se conectan sólo hasta el tercer piso. Los primeros dos niveles no se encuentran en ningún momento, ya que el edificio consta de dos cuerpos independientes (oriente y poniente) que sirven de base al extenso puente del tercer nivel. La construcción del inmueble, que requirió 800 toneladas de acero y mil 300 metros cúbicos de concreto, se llevó acabo en un lapso de 34 meses y empleó a dos mil 800 trabajadores. Uno de los aspectos que caracterizan a este monumento a la libertad y a la imaginación es la serie de pliegues que simulan una pieza doblada a la que se le conoce como “La Vela”, la cual se asemeja a un abanico japonés y emula a las montañas que circundan el paisaje. La estructura cuenta con dos “velas”: la más grande mide 77 metros, la altura del punto donde se juntan ambas es de 17 metros y cada uno de los pliegues cuenta con un tamaño y forma diferente, por lo cual no sólo debieron hacerse a mano sino que, en vez del personal empleado originalmente, se contrató a ebanistas, quienes debieron salir de su zona de confort para aprender a trabajar con el concreto.

Después de contemplar obras maestras de esta envergadura, nos queda claro que la mejor decisión de Tadao Ando fue colgar los guantes en su carrera de boxeador, para abrir puertas a la creatividad y dedicarse a hacer realidad los sueños más excéntricos.