Sobriedad y dinamismo
“Una colaboración artística en la construcción de las instalaciones puede producir una publicidad del más noble rango”, Walter Gropius
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Arquitectura: Félix Candela y Mies van der Rohe

En el siglo pasado, época del modernismo, existía una industria olvidada, estructuras simples e insípidas que no reflejaban el poder de la tipología fabril. Debido a esto, hubieron millones de críticas que originaron la creación de nuevas fábricas, las cuales mostrarían la recuperación de la alegría por el trabajo y la mejora en la calidad de la mano de obra.

Los ingenieros podían resolver perfectamente el diseño, pero se trataba de que estas obras “impresionen a los transeúntes y motiven al trabajador, dándoles no sólo luz, aire y pulcritud, así trabajarán con más alegría”, mencionó Walter Gropius en 1913. La situación anterior impulsó a los grandes arquitectos a participar en un proyecto de este tipo, pues significaba el inicio de la nueva era de la industria monumental. De esta manera, México no podía ser la excepción en tener un ejemplo de esta arquitectura, por lo que dos grandes de dicha disciplina, como el arquitecto Félix Candela y el gran maestro Mies van der Rohe, fueron seleccionados en 1958 para crear la sede de la planta embotelladora Bacardi en México, ubicada en el kilómetro 34 de la autopista México-Querétaro.

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El proyecto, en un principio, estuvo en manos del grupo de ingenieros cubanos SACMAG y el ingeniero mexicano Luis Torres Landa, quienes a su vez confiaron el diseño de almacenes, bodegas, talleres, comedores, entre otros, a la empresa Cubiertas Ala, dirigida en aquel entonces por Félix Candela.

Él resolvió la mayoría de estos diseños a través de “paraguas”, conformados por superficies regladas del tipo paraboloides hiperbólicos, ya que tenían diversas ventajas sobre otras cubiertas ligeras, tal es el caso de cubrir grandes claros con pocos puntos de apoyo, rápida ejecución y costo económico.

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Estos inmuebles junto con el edificio de Mies van der Rohe se convirtieron en los símbolos del conjunto industrial, siendo el último sede del corporativo y el único trabajo de este genio de la arquitectura internacional en Latinoamérica, caracterizado por la sencillez de sus elementos estructurales, composición geométrica rígida y ausencia de ornamentación.

En conclusión, al recorrer este gran complejo inmediatamente nos transportamos al pasado, a un siglo lleno de grandes diseñadores como estos dos artistas, quienes crearon las fábricas del modernismo más sobresalientes de México, gracias a que cada uno en su estilo, ya sea lleno de sobriedad o dinamismo, nos muestran sin ningún temor el alma de sus edificaciones, es decir, la estructura.