Intervención entre eras en Ciudad Juárez, Chihuahua.
El Museo de la Revolución en la Frontera surge para promover la cultura y la historia de nuestro país.
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Arquitectura: Alberto García Lascurain y Carlos R. Domínguez

En un escenario árido y extremoso, al norte del país y a orillas del Río Bravo, se encuentra la Heroica Ciudad Juárez en donde yace este recinto. Es bien sabido que durante mucho tiempo la urbe ha sido víctima de la inseguridad y violencia, a raíz de lo cual han surgido marchas, campañas y diversos  movimientos y propuestas para contrarrestarlo. Sin embargo, fuego no se combate con fuego, y es por eso que los arquitectos Alberto García Lascurain y Carlos R. Domínguez fueron comisionados a reactivar el Museo de la Revolución en la Frontera para invitar a las personas a conocer la historia de nuestro país.

La estructura original fue utilizada para acoger a la ex aduana fronteriza desde 1889, y funcionó como tal hasta 1965. Posteriormente estuvo abandonada durante casi 20 años hasta 1985, cuando fue intervenida por primera vez y se convirtió en museo. El edificio es un auténtico protagonista de la Revolución Mexicana, ya que el 16 de octubre de 1909 albergó la primera reunión entre un presidente mexicano, Porfirio Díaz, y uno estadounidense, William Howard Taft. En mayo de 1911, después de la toma de la ciudad fronteriza, Francisco I. Madero convirtió el edificio en la presidencia provisional de la República; en 1913 fue sede del cuartel de Francisco Villa, y en 1914, presidencia provisional, una vez más, para recibir al gobierno revolucionario de Carranza. Durante la conmemoración del centenario de la Revolución Mexicana, el museo fue reconceptualizado y se convirtió en lo que hoy podemos ver.

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Actualmente, el complejo cultural está conformado por los dos edificios originales concebidos por el arquitecto estadounidense George E. King y construidos por el ingeniero Manuel Garfias, así como por la nueva ampliación que está situada entre ambas edificaciones, obra de Lascurain y Domínguez. El resultado de esta construcción es un recinto museográfico de estilo arquitectónico híbrido con un toque afrancesado característico del siglo XIX. En el nuevo edificio se utilizaron materiales contemporáneos como cristal y paneles de aluminio para brindar un toque de modernidad a la estructura. El resultado final de esta intervención es un enlace entre épocas, historias y cultura.