Guarida de chicos
La combinación de colores rojo, azul y blanco es una fórmula infalible para dar personalidad a la recámara de los pequeños sin perder el encanto infantil y masculino.
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La habitación de un niño es ese lugar de ensueño en el que conviven el descanso y la fantasía. Por eso, al elegir la decoración es importante lograr un ambiente que invite a los pequeños a dormir tranquilamente, pero también a usar su imaginación. La mezcla de colores rojo, azul y blanco es un clásico que, al mismo tiempo, brinda un sinfín de posibilidades creativas. Juega con la nostalgia al incluir mobiliario y accesorios al estilo de las décadas de 1930 y 1940. No olvides emplear textiles, luminarias y papel tapiz con motivos contemporáneos para lograr el balance perfecto