Alvar Aalto
Visitamos en Helsinki la casa y el taller del arquitecto, urbanista y diseñador finlandés más destacado del siglo XX, para descubrir su concepción creativa.
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En la capital finlandesa, el hogar de Alvar Aalto (1898-1976) nos dice mucho de su estilo. El arquitecto lo diseñó en 1936 con su primera esposa, también arquitecta. Desde el exterior se nota una novedad: la parte trasera de la casa da hacia la calle, mientras que la fachada principal se abre hacia el jardín. Ésta fue la manera en la que Alvar Aalto aseguró la privacidad en los proyectos que concibió. Otra propuesta que caracteriza el movimiento moderno que el arquitecto finlandés encarnó es el techo plano de la vivienda. En varias de sus realizaciones, como en ésta, Alvar Aalto utilizó materiales naturales para suavizar la arquitectura, así como para separar los distintos
tipos de espacios. Por otro lado, su pasión por Japón lo llevó a crear atmósferas apacibles con líneas depuradas y a introducir elementos amovibles.
 

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Después de haber utilizado su casa como estudio durante varios años, en la década de 1950 Alvar Aalto consiguió un despacho más amplio para su equipo que se ubica también en Helsinki. Dicho espacio —que hoy aloja las oficinas de la fundación Alvar Aalto y se puede visitar— refleja el espíritu versátil del maestro y su gusto por la asimetría. La fachada curva frente al jardín conecta el exterior con el interior, y la luz natural es omnipresente en el piso superior. Dedicado a la experimentación, el taller de Alvar Aalto tenía que ser flexible para propiciar todo tipo de ideas. Aquí, el arquitecto concibió célebres proyectos como el auditorio de la Universidad Aalto en Espoo (1956) y el Finlandia Hall, en Helsinki (1971).

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Desde el comienzo de su carrera, en la década de 1920, Alvar Aalto demostró que para él era esencial tanto diseñar la arquitectura de un edificio como considerar todos sus aspectos: la organización de los espacios interiores, el mobiliario y el paisajismo. Por ello, fundó la marca Artek en 1935, para producir y distribuir las piezas de mobiliario que hoy son icónicas, como el taburete E60. Adepto de la arquitectura orgánica, el funcionalismo y un modernismo humanizado, afirmaba: “La auténtica esencia de la arquitectura consiste en una reminiscencia variada y el desarrollo de la vida orgánica natural”.