Hábitat intervenido
La diseñadora de interiores Sofía Aspe creó una residencia atrevida que escapa a todos los cánones del diseño.
http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/51/aspe2_8994_546x.jpg

Arquitectura original: Carlos del Río

Diseño interior y remodelación: Sofía Aspe

Remodelación fachada exterior: Sara Álvarez

"En este proyecto tuve libertad total para decidir todos los aspectos del diseño interior, así que puse en marcha mi estilo más puro, que es divertido y atrevido. Me gusta mezclar épocas y piezas de diseño de diferentes estéticas para crear un ambiente ecléctico pero armonioso. Voy de lo modernista a lo clásico y luego a lo contemporáneo, por lo que considero que en esta casa tuve la oportunidad de mostrar cómo concibo el interiorismo actual”, comentó Sofía Aspe, quien ha tenido una carrera corta pero prolífica en el mundo del diseño de interiores. En esta residencia de la Ciudad de México, sus clientes confiaron al 100 por ciento en el gusto y los conocimientos de la interiorista, pues le dieron la oportunidad de usar una paleta de color poco convencional, además de telas con diversos patrones.
 

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/51/aspe4_9442_546x.jpg

En esta residencia se trató de darle carácter y funcionalidad a cada uno de los espacios. En el hall se colocó un piso de ajedrez con mármol volakas y marrón emperador, y destaca el barandal de herrería que sirve de preámbulo al candil de Murano, que se encuentra arriba de una escultura en acero de David Guzmán. En los muros se aprecia un mural de Marco Rountree. La sala es un espacio de muros y plafones de distintos tonos de verde. Una cabeza de cebra le da un toque poco convencional al espacio, mientras que el mobiliario, en tonos beige, brinda contraste al espacio. En el centro hay dos mesas de espejo que reflejan los objetos y otorgan luz al lugar. También hay un gran sillón del diseñador francés Christian Liagre flanqueado por un sillón Tulip vintage y un par de sofás de los años 60 forrados con borrego. La obra de arte es de Gabriel de la Mora, y el collage de Jonathan Hernández; un tótem del artista Aldo Chaparro completa el escenario.

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/51/aspe5_3006_615x.jpg

La biblioteca es un espacio modernista con muebles vintage originales como el sillón curvo de Vladimir Kagan, la coffee table italiana de los años 50 y las sillas Mushroom de Pierre Paulin. Los dos libreros contienen objetos decorativos, arte y libros. El remate visual lo otorga un gran cuadro de Richard Serra y, sobre la chimenea, el nuevo Atmos 568 de Marc Newson para Jaeger-LeCoultre. En un costado de la biblioteca se colgó un gobelino tejido a mano que se asemeja a una narcomanta, hecho por el artista Eduardo Sarabia. El comedor es un espacio en tonos verdes, en una paleta diferente a la sala, con papel tapiz de Zoffany en todos los muros. Una lámpara estilo retro italiana de los años 60, de Casa Palacio, cuelga sobre una mesa rectangular en palo de rosa con sillas vintage, también de los años 60, tapizadas en un alegre ikat de Kravet. Al fondo, en el muro, cuelga una foto de Massimo Listri, y del lado opuesto, dos vitrinas antiguas muestran una colección de corales.
 

http://cdn.admexico.mx/uploads/images/thumbs/mx/ad/1/s/2016/51/aspe3_8177_546x.jpg

“Es una casa con sabor europeo, pero que presenta objetos y artistas mexicanos. Busqué crear un ambiente sofisticado donde predominan obras de artistas propositivos. Más que espacios bellos, me interesa crear atmósferas y estados de ánimo. Para mí es importante sentirse a gusto, protegido, cómodo, motivado y creativo. Sentir el lujo a través de los espacios colmados de arte, la calidez y las diferentes texturas de los materiales es muy enriquecedor. Es importante abrirse a nuevas formas de mirar y de entender. Esta casa fue una creación lúdica donde demuestro mi amor por los objetos y por el color pero, sobre todo, por la sinfonía de lo diferente”, concluyó Sofía Aspe.