Rasgos ecológicos en Avándaro
Cinco villas se integran al bosque de Avándaro en un conjunto donde la sustentabilidad y el ahorro energético son fundamentales.
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Arquitectura y Diseño Interior: Vieyra Arquitectos / Lorena Vieyra, Valeria Llanos, Gabriel Martínez y César Silva.

Este proyecto de cinco villas en pleno bosque en Valle de Bravo cuenta con una anécdota especial, pues su finalidad principal fue reunir a una familia en crecimiento. Para lograrlo, se demolió la casa de una pareja madura con cuatro hijos cuya infancia transcurrió en este sitio boscoso pero que, buscaban un lazo de unión por medio de un nuevo esquema. El concepto general parte de una casa principal para los padres, como punto de reunión, conexión y convivencia para todos, y una casa independiente para cada uno de los hijos. Como resultado las cinco villas comparten el entorno natural y el diseño, así como las vistas, las orientaciones y las sustentabilidad. Su arquitectura se basa en espacios fluidos que se integran con el exterior de manera armónica a través de la interacción de la casa con el bosque por medio del uso de materiales locales y orgánicos, una paleta de color neutra y ligada con el entorno, techos de doble altura y áreas abiertas con ventanales de piso a techo.

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Para contrarrestar el clima húmedo y frío del lugar, se aprovechó la mayor cantidad de entradas de luz natural, llenándolas de calidez y confort. Todos los espacios transmiten serenidad y crean una atmósfera acogedora gracias a los materiales seleccionados, que se recrea la sensación de una cabaña en medio de la naturaleza. Las villas cuentan también con áreas públicas, pero con una lógica más íntima que en la residencia principal, y la mayoría de los espacios son abiertos para generar un ambiente de libertad.. El mobiliario es sencillo, de materiales orgánicos y sólo con algunos detalles decorativos. El proyecto siempre estuvo orientado hacia una certificación LEED; de ahí que la sustentabilidad y el ahorro energético fueran el enfoque principal de la propuesta. Todo fue planteado para aprovechar al máximo y con una conciencia ecológica los elementos naturales del lugar, la orientación solar y el clima. También se utilizaron materiales con mayor coeficiente de aislamiento y control térmico, entre ellos muros hewel, muros de tierra apisonada (Rammed Earth) y cancelería de pvc con cristales duovent.

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 Para una mayor eficiencia energética se implementaron paneles solares para calentar la alberca, sistema de recirculación de agua caliente, fachadas ventiladas para control térmico y un sistema de calefacción mediante chimeneas que purifican aire caliente y lo inyectan al interior. En cuanto al aprovechamiento de residuos, se creó un sistema de captación y reutilización de agua pluvial para riego, clasificación de basura, área de composta y planta de tratamiento de aguas negras. En los exteriores, se emplearon concretos permeables para pavimentar y decks sustentables de arroz para el piso de las terrazas.